Algunos momentos le inyectan adrenalina al corazón
Algunos momentos le inyectan adrenalina al corazón, secan
la lengua y taponan los pulmones.
Como el trueno, te ahogan con su ruido, no, como un rayo,
te parten la laringe. Tos. Después de lo que pasó, me quedé
sin palabras. ¿No lo dijiste vos misma? ¿No se lo dijiste a
una amiga íntima que, cuando recién empezaban a hacerse
amigas, distraída, te llamaba por el nombre de su mucama
negra? Siponías que la mucama y vos eran las únicas personas
negras que conocía. Finalmente dejó de hacerlo, aunque nunca
cobró conciencia de su fallido. Y vos nunca se lo señalaste
(¿por qué no?) y, sin embargo, no te olvidás. Si esto fuera una
tragedia doméstica, y tal vez lo sea, ése sería tu principal defecto:
tu memoria, vehículo de tus sentimientos. ¿Te sentís lastimada
por eso de que “todos los negros son iguales”, o porque te estén
confundiendo con otra persona a pesar de tener tanta intimidad
con ésta?
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
No hay comentarios:
Publicar un comentario