A LA MUY LEJANA
A la muy lejana
una confidencia
A la tierra
un viaje a espaldas de las rutas
Al cielo
una oración a espaldas de las palabras
A mis amigos
algún juguete que haga creer en la felicidad
A los que no conozco
la felicidad para que hagan con ella un juguete
A los misterios
algunas flores
A la naturaleza
un monstruo para vigilarla
A los que han engañado
el medio de tener éxito sin que lo parezca
A los que no me creen
la locura por la música
A los que no han conocido el amor
el modo de volverse gigantes
A los que lo han conocido
el modo de volverse infinitamente pequeños
A los que reciben la visita de la luna
sábanas inmaculadas para la muda de las nubes
A los que carecen de vicios
el medio de tener miedo de sí mismos
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trad. de Aldo Pellegrini en "Antología de la poesía surrealista", Fabril Editora, Buenos Aires, 1961. En la imagen, Gui Rosey por Jacques Hérold (detalle), 1966 (Foundation de L'Hermitage).
"Gui Rosey nació en París el 27 de agosto de 1896. Colaboró con los surrealistas desde 1932. Fue visto por última vez en Marsella en 1941, entre los surrealistas refugiados que esperaban partir de Francia. Desde entonces no se tuvo más noticias de él", Aldo Pellegrini.
Véase también, Julián Axat, "Buscando a Gui Rosey" , El País Digital, 20 de agosto de 2020 / Roberto Bolaño, "Últimos atardeceres en la tierra", en "Putas asesinas", Anagrama, Barcelona, 2001.
(Fuente: Jonio González)
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