UN POEMA DE TRES CUADROS DE ASIENTO
AY HERMANOS MUCHÍSIMO QUE HACER
Hay hermanos, muchísimo que hacer
Cesar Vallejo
Ay hermanos, muchísimo que hacer.
Hay que poder sacar el dolor onomatopéyico de
esta frase
Y poder ver esos recovecos y puntillismos,
Rellenando cada grano de arena y de hermanos con
los ojos
Cada uno de esos espacios incontables
En donde somos algo y olvidamos quienes somos.
Como la arena en la playa,
Quien lo hubiera dicho,
Arrojados, como siempre, a nuestra suerte.
Al gráfico que sube y baja marcado por la ola
muerta en la orilla de nuestra vida.
Pero qué más da si no rellenamos esos espacios
incompletos
De aquel despoblamiento puramente olvidado,
Encendiendo las almenaras de la conciencia,
De gesto en gesto, de brillo en brillo,
De nuestros ojos para dentro de los ojos
Avisando a lo lejos que nos estamos viendo más allá
de lo que no pudimos ver en cualquier principio,
en nuestro primer comienzo.
La ruta del que no entienda bifurcada en hartazgos
De ser países personales hasta la punta del dedo
índice
O hasta la punta del dedo que dejó de ser el del
corazón.
Para darle validez, una vez más, al albedrío de
piedra en piedra
Entre cuatro trincheras de sienes
Que es la primera muerte en la aliteración de lo
inmerso.
Como una caminata a solas por playa, continuada
de parto en parto,
Sin mayor enseñanza que seguir viviendo
obcecados
Para que los hijos sigan naciendo
En lo que nos dejó la estadística de esa ola,
en donde volvemos a asomarnos
con un silencio fatal e incierto.
En: Tres cuadros de asiento
Ediciones Liliputienses
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)
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