Metamorfosis
Golpes infructuosos, delirios de justeza, toques de cambio
Sutil, liviana, diáfana
Exaltada, asombrada, inocencia calma
De corazas, de gélidas armas, de aguas abstractas, de dureza el alma
De sonrisas cobrizas, de utopías
De vanidades laxas, de volubles hombres, de soles nocturnos penetrando bilis de locura, de ternura
De encantos tardíos, de quimeras grotescas, de vidas asechadas, de condicionamientos espectrales, ancestrales, mentales
De despertares maduros, de anhelos y preludios
De lunas y deseos, de vientos y pretextos
Te trajo mi universo, mi Dios santo, mi música de unicornios, de papalotes, de qué hago ahora contigo en la maza, en la clara
¡De “lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida”, nos cuesta la vida!
Te escucho en canción, en melodías diurnas de despertares oportunos
Tu esencia es encanto, mi vida es tu quebranto
Tus tierras son las mías, tan tuyas como tuyas, tan mías como tuyas
Tu Facundo es mi energía tan divina como alma
Como mi alma, como mi niña, como yo misma.
Eclipse solar
Dormí con mi cielo lunar, tan celeste como oeste
Amanecí con meteoritos, treces fueron los contados, trece los encantos
Amanecí con fugaces luces lineales y de celeridades apáticas, sincrónicas, monocromáticas
La luz del astro me cautivó, la luz lunar me estremeció, me despertó, me excitó
Eres tú, mis vientos, mis mares, mis peces, mis ángeles
Eres tú, asteroide intelectual, mis estrellas fugaces, mis verdades, mis verdades
Eres tú, mi claridad, mi sinsonte, mi papalote, mi vida, mi norte
Eres tú, mi ruido, mi enjambre, la miel de mi piel, tan luminosa, tan dura que perdura en la penumbra
Eres tú, mis piernas energizadas con aroma de caoba, de cilantro, de tabaco
Eres tú, mi espalda orgánica, lineal para tus montes, circular para mis olores
Eres tú, tan frío y calmo, tan cálido y caro
Eres tú, mi variable constante, mi función natural, mi magnitud física, mi fuerza entrópica
Eres tú, mercurio, algoritmo sistémico, mecánica estadística, eres tú, siempre eres tú
Mi entropía
Viento de Paloma
Hoy es un día de viento y mar de bravura
Hoy es un día de nubes ligeras, de álabes de fibra que revolucionan en sesenta minutos días de aislamiento mundano, de encierro caníbal
Oxígeno para respirar de tu brisa calma, de tu enfermiza dinámica
Mi cuerpo desbaratado, entero, moldeado de fierros y claves, de bailes y pudor
Neuronas fragmentadas en dos, en tres, en cuatro moléculas, de escarabajos escondidos de miel, mutando las hendiduras de mi piel
Mi piel en silencio se asfixia, mis manos enérgicas te suplican
Soplos de libertad, termosifones de esperanza, de vida, de utopías celestiales
De sutileza, de saciedad, de felicidad, de felicidad
Quilla
Hoy es un día de bruma, de canto, de dioses afrocubanos
Las letras son tortura, tu aliento es ternura
La blanca espuma intimida la ira, intimida mi risa
Las vibraciones mundanas enturbian mi pecho, mis aguas, mis vientos
La densidad y la blancura me embarga, me calla
La redondez de la luna me excita, pinceles desdibujan incorpóreos orgasmos
La luz me ciega, me enferma, me humilla
Los ríos son blancos, verdes, y morados
Mi boca lunar tiene un ciclo fantasmal
Tu silencio sepulcral es mi búsqueda animal
Tu energía celestial, es oscura, es clara, es roja, es anaranjada, es fuego, es hierro
Es nada…
Malva
El claro oscuro de mi rostro es polaridad asincrónica
La polaridad dual es bifacial, es bidireccional
Sincronía es mi baile, despojos celulares de átomos celestiales
Celeste es Facundo, tan mío como tuyo
Tuya soy de nadie, ni de mi madre ni de mi padre
Padre santo te aclamo en mis rezos, en mis rayos
Rayos de luz multicolores se visten los amores, de temblores los míos, de ocasos despertares
Ocaso es mi vida, tan mía como mía
Tan térmica como abstracta, como una bala que mata, como una diosa que encanta
Tan gélida como calma, tan iracunda como brusca, como nada
Como nada...
Silencio
El silencio impregnó mi día
Mi cuerpo, mis versos, mis llantos
El silencio es aurora, es aguaymanto
Quebranto es mi yeso, mi olvido, mi vino
Sangran mis hojas, se desgarran, se proclaman
Mi tronco se inclina a tu izquierda
Hoy solo quiero de ti, de ustedes, de mi
De mis sonrisas, de mis mantos, de mis cantos
El viento inclina la flor, la agita, la domina, la cobija
La flor se marchita, se estremece, se fornica
La coyuntura liberal, minimiza la elegía de la flor andina
El colectivo circunstancial, abraza la esencia, la cuaresma, la cuarentena
Y yo con Cabral, “no soy de aquí ni soy de allá”, tengo edad y también 40 años de porvenir
Y ser feliz es mi color de sostenibilidad
(Fuente: Angeles de papel)
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