sábado, 14 de agosto de 2021

Jacobo Fijman (Besarabia, 1898 - Buenos Aires, 1970)

 

SUB-DRAMA

 

Desolaciones.
Altos silencios
que balancean sus cabezas truncas
esencialmente.
Han caído mis esperanzas
como palomas muertas.
Desbandes.
El canto de mí mismo se alucina.
Cristales rotos.
Murga carnavalesca.
¡Las risas rojas!
Cifras desafinadas y arbitrarias;
¡El dolor más eterno!
Me trasvasa el espanto sus caminos.
Pavor de candelabros;
Romance de agonía.
¿Quién soy?
Ha perdido su espacio
completamente el universo.
Se cierran las estrellas en mis ojos.
Nadie y nada.
Terribles apariencias
aplastan el cristal de sus sarcasmos.
Pasa un convoy de brujas caprichosas;
cuelgan mis extensiones deformadas.
Mi corazón es una isla roja
en que destacan sus banderas negras
los días de mi anhelo.
Las miradas ardientes de mis ojos,
¿En qué se apoyarán mañana?
Canciones de mi ser,
hemisferios de dicha,
volúmenes de aromas
¿En qué tambor de soles
se agitarán mañana?
Orientes y Occidentes.
Se quebrarán mis ejes.
Lo sé.
¡Llueve sin latitud el dolor más eterno!
Han caído mis esperanzas
como palomas muertas.
Pavor de candelabros; romance de agonía.

De Molino rojo (1926). 

 

 

MADUREZ 


Soles ancianos;
madura el horizonte en los caminos.
Tu piedad es alondra en mis mañanas.
¡Hazme nuevo en los cantos de tu vida!
Mi sueño es un aroma
gris y ya viejo de sí mismo.
¡Ah, cómo son de tristes las madureces!
Mi soledad es pura,
como un desierto
lavado en las estrellas;
alta cual la montaña
en que resbalan mis espantos.
Todas las albas de la eternidad
dejáronme las huellas de sus anunciaciones;
pero mi sueño es gris y viejo.
¡Madura el horizonte en los caminos!

De Molino rojo (1926).


(Fuente: Aullidolit.com)

 

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