jueves, 19 de agosto de 2021

Hernán Sagristá (Buenos Aires, 1974),

 

 

POEMAS DE FALSO INANIMADO

 

Cómo reconocer una roca de imitación

II.

La roca es siempre una roca. Una roca no está hecha de polvo de roca. Y basta con hacer la prueba de la masa. De un golpe certero, la roca se divide, según la violencia ejercida, en una cierta cantidad de rocas de menor tamaño. Todas son rocas. Todas guardan el secreto del origen del universo. Sometida al mismo procedimiento, una parte de la imitación se desmigaja en fragmentos caprichosos, incluso, en polvo. En ese desgrane se intuye la obstinación del humano. La analogía es la de un trozo de carne y una albóndiga.

Propuesta

La roca fue una; puño que hizo un planeta. En los primeros tiempos la roca fue pura literalidad. Su invención, sin embargo, es algo reciente. Unos cuantos milenios y los humanos la ungieron de significados y estigmas. Apenas erguidos, veían en ella al basilisco que los devoraría con solo yacer exacta en la planicie o hendida sobre un río muerto. Depositaria de augurios cambiantes según el humor entre solsticios. Con agudo olfato, las civilizaciones nacientes, retorcieron aún más los amarres al espejo en altisonantes atributos: solidez, obstinación, sabiduría, quietud. La única certeza, acaso, en las noches, alacranes despiertan listos para hacer chascar sus pinzas en covachas improvisadas debajo de estas durezas. Quizás, deberíamos volver a designar la roca por lo que es, materialidad sin suspicacia. Pedazo de naturaleza en bruto que no se deja doblegar por la acumulación de capas alegóricas que esconden un silencioso adoctrinamiento.

La roca es sin mundo

I.

La roca es sin mundo. Materialidad compuesta de láminas de cristales heterogéneos, caras cubistas, abierta a una orientación sin propósito. En sus porosidades se infiltran partículas de un mundo que le es desconocido. Porosidades como un mapa braille por donde fluye vida en lo no viviente. La consistencia está signada por el origen. La roca formada en oscuridad; en la combustión de un tiempo sin apuro, paciente; que, sin embargo, no cede un milímetro su presión; la resultante es una roca con temperamento fuerte. Aquella que desconoce ese caldero de energías en permanente trabajo, aguantadero siempre en exabrupto perentorio; expuesta a la química de gases superficiales, se torna dócil. El arrullo de la troposfera la aplaca. Sumisión, que ignora, a un mundo que no pertenece; no es gratuito, oculta una forma sacrificial. La naturaleza muchas veces sedimentaria de esta roca, denominada exógena, es razón de su empatía.

Estilización

b.

La figura de la roca sobre una roca. Tela blanca sobre una tela en blanco. Una transparencia obscura ¿cuál es soporte de cuál? Como usar una remera con el propio rostro estampado. Material, soporte, motivo ¿Una trilogía intercambiable? La figura de la roca sobre una roca es un círculo, en el mejor de los casos, un tipo de polígono de apariencia ridícula. Imagen incompleta. Exige un pájaro que se pose, flores amarillas de alyssum asomándose a su lado, un operario que la parta con un martillo neumático. La tosquedad primigenia de la roca en la cual se inspira intenta una abstracción por cuenta propia. Autosuficiencia desairada por el ojo.

Milagro

 Apenas una luz tabernácula en un punto distante. Altarcito —gruta de la Virgen de Itatí al borde de la ruta. Casita para que no se le vuele el manto por la fuerza de aceleración de una 4×4. Altarcito —gruta de la virgen de Itatí que levantó un albañil por un milagro que solo él sabe. Casita hecha a la técnica antigua de un reino cuasi biológico sólido y no vacilante. Un pájaro se posa en la convexidad duradera. Pronto construye su nido provisorio y vacilante.



(Fuente: lowfiardentía)



No hay comentarios:

Publicar un comentario