África en el horizonte. Europa en la distancia
Llevo a África clavada en el corazón,
como un puñal de ébano.
Cuando sopla el poniente, la silueta del continente se dibuja nítida,
tan cerca, las luces parpadean, guiñan, invitan.
La mentira de Europa
atrae como un imán.
En el fuerte de Goré los turistas blancos fotografían las celdas.
Al fondo
el mar implacable eriza las carnes de miedo.
Nada ha cambiado,
la esclavitud ahora es voluntaria
y el GriGri no protege de los sueños.
En Europa
el parte meteorológico
dice que se nos viene encima una ola de calor africano.
Balance de fin de año
Vengo de ayer.
Regreso al hoy
desorientada.
Como una viajera en el tiempo que llega de la edad media
y no comprende nada.
Es un esfuerzo coger el coche, salir de casa, pasar frío, hablar en tu
idioma...
Las luces navideñas son un impacto.
Las fiestas de fin de año un extrañamiento.
Pero qué raro es todo esto,
cuánta tontería, cuánta estupidez, cuánto despilfarro...
Intento hacer un balance del año que se fue:
Tuvo momentos buenos (pocos) y momentos malos (muchos).
Sufrí, gocé, reí y lloré.
Sobre todo esto último.
Toqué el cielo, bajé al infierno.
Y me clavaron un puñal en el chacra del corazón.
No me arrepiento de ninguna de las decisiones que tomé.
No lamento ni uno de los pasitos que di.
(Fuente: margen cero.es)
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