miércoles, 10 de febrero de 2021

Rosa Granda Valderrama (Perú, 1983).

 

 

El callejón oscuro de La Rosa Lane

 

El don enamoro me supo aprovechar. Nos hicimos Mr. Mrs. Street en el nombre del gagor y sus grímenes. Anduvimos involuntarios por el callejón oscuro de La Rosa Lane apretando dedos entremetidos a vista aguileña de personajes con sensibilidad vaga y espontánea. El cuchillero silencio guarda la rosa cesárea, el pardillo a las cuerdas, el azul del azul, la Elba sin paraíso. Cuerpo sin nutrientes, se volvió la calma una desmemoria. Por el puntapié otro don, guiña el ojo y la infusión perfectamente imperfectamente desciende enrulándose en el viento, salpicielando días, años, peces en el mar, loquienlocuando el insoportable orden de las cosas. Aquí: je ne crois ni en mom père ni en ma mère. El niño de Má hunde el cuerpecito en su decimoprimera generación. Cuando la luz apenas se inclina bajo la lengua (oloroso despertar sin haber dormido y un puñado de avena directamente al tazón), dientes fabricados con la misma leche, como quien dice, mala leche. Revolcón homo fétido bajo rumorosas arboledas, nomás la excitación de un pobre afecto y si el aire rasga los altos limbos de contención (el sol se parece a los ruidos que hace tu boca) (saborea mi cuerpo repetidas veces). Un perro ladra de sus persecuciones a los brazos de una silla. Los tránsitos van tejiendo rutinas, deshicimos – en palabras, en boca, la piel desde adentro y el mutuo acuerdo es la clave de apertura. Dónde está el paraíso y yo de un lado a otro respondiendo, paraíso en otra parte. Será muy lejos, será muy caro.



(Fuente:  Jámpster)

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