MUJERES MARAVILLOSAS EN EL PATIO
Ella abrió cerró la verja
y entró en el patio
la visera del casco abierta,
la chaqueta de cuero abierta
miraba cómo la otra
se bajaba de la moto,
y la dejaba parada
junto al lugar donde juegan los niños
Los árboles les daban sombra a ellas,
a las bicis en sus soportes,
detrás sobre los techos, el sol
enjuagaba las sabanas
Ella miraba las cosas,
las cercas de alambre,
las ventanas abiertas,
la gente en los balcones
los hondos surcos del cielo
que con sus mejillas hundidas
esperaba la tormenta otoñal
después de un largo, intenso calor
Ella miraba y se preguntaba
por qué justamente este patio
y no algún otro,
qué extrañas coincidencias
la llevaron hasta aquí
a través de miedos y de anhelos
para escuchar los ecos
junto al arenero
Qué fuerza eligió
el barrio sudado,
y que aparcara aquí
debajo de los arces
que se sacara el casco
y sonriera,
y que mientras las grajillas graznan
perforara el universo
(Fuente: La parada poética)
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