domingo, 28 de febrero de 2021

Wallace Stevens (EEUU, 1879 - 1955)

 

 

De la poesía moderna

 

El poema de la mente en el acto de hallar
Lo que le bastará. No siempre tuvo
Que hallar: la escena estaba lista; repetía lo que
Estaba en el guion.
Entonces el teatro se volvió
Otra cosa. Su pasado era un recuerdo.
 
Tiene que estar vivo, aprender el habla del lugar.
Tiene que enfrentar a los hombres de su tiempo y conocer
A las mujeres de su tiempo. Tiene que pensar en la guerra
Y encontrar lo que lo bastará. Tiene
Que construir un nuevo escenario. Tiene que estar en ese escenario
Y, como un actor insaciable, lenta y
Meditadamente, decir palabras que en el oído,
En el más delicado oído de la mente, repitan,
Exactamente, lo que quiere oír, un sonido
En el que invisible audiencia escucha,
No la obra, sino a sí misma, expresada
En una emoción como de dos personas, como de dos
Emociones que se vuelven una. El actor es
Un metafísico de lo oscuro, tañendo
Un instrumento, tañendo una tensa cuerda que produce
Sonidos que atraviesan súbitas pertenencias, que contienen
Por completo la mente, debajo de la cual no puede descender,
Más allá de la cual no tiene voluntad de elevarse.
Debe
Ser el hallazgo de una satisfacción, y tal
Vez de un hombre patinando, una mujer bailando, una mujer
Peinándose. El poema del acto de la mente.

 


 
 

La muerte de un soldado

 
La vida se contrae y se espera la muerte,
Como en una temporada de otoño.
El soldado cae.
 
No se convierte en un personaje de tres días,
Imponiendo su separación,
Exigiendo pompa.
 
La muerte es absoluta y sin monumentos,
Como en una estación de otoño,
cuando el viento cesa,
 
Cuando el viento cesa y, sobre los cielos,
Las nubes siguen, sin embargo,
En su dirección.

 

 

(Fuente: Vallejo & Company)


 

Dolores Catarineu (España, 1916-2006)

 

 

Permanencia del pensamiento en el paisaje

 


Cada rama demuestra
un alto pensamiento.
Cada raíz responde
a un goce permanente.

Cada nube es un sueño
que se deshace en rosa.
Cada soplo de viento
es un latido breve.

Cada charco de lluvia
espera una mirada.
Cada hoja olvidada
una palabra muerta.

Cada señal de vida,
una vida que pasa.
¡Y cada pensamiento
un anhelo en la nada!
 
 
 

incluido en Antología de poetas españolas. De la generación del 27 al siglo XV  (Alba Editorial, Barcelona, 2018).
 
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras)

 

Ada Trzeciakowska (Polonia / España, 1977)

 

 



Resulta que ha habido un malentendido.
Se tomó literalmente lo que era sólo una prueba.
Los ríos volverán a sus orígenes,
El viento dejará de dar vueltas.
Los árboles no brotarán y volverán a sus raíces.
Los viejos correrán tras la pelota,
Se mirarán en el espejo y serán otra vez niños.
Los muertos se despertarán sin comprender.
Hasta que todo lo andado se desandará.
¡Qué alivio! Respirad, los que tanto habéis sufrido.

“Este mundo” Czeslaw Milosz (Trad. Xavier Farré) 

 

 

Imborrable

 

Y si todo lo ocurrido se deshace,
los ancianos gatean como cachorros,
la tierra succiona el verdor de los helechos,
la carne de las cerezas huele a flores,
las ocas rezuman las nieblas de primavera.
 
 ¿Qué pasará con la fe y la esperanza
en aquel sentido inabarcable
que ha de dignificar la existencia?
 
Temo que el lúcido
saberme ensayado
por una categoría celeste
tiña mi mundo de
tristeza granate
imborrable. 

 

 

(Fuente: Ada lírica)

 

sábado, 27 de febrero de 2021

Khaled Soliman El Nassiry (Qamishli, Siria, 1979)

 

 


No era maga,
la que pulverizó el polvo del sueño sobre los niños para hacerlos dormir
Tal vez ni siquiera era polvo de sueño
y tal vez, incluso,
los niños ni estaban dormidos.
Tal vez estaban nada más haciendo trampa
para que les viniera el sueño.
 
*
 
Unos niños salieron a jugar
Regresaron con las marcas
de sus juegos encima
agujeros en su ropa.
 
*
 
En otra calle un joven
en la flor de la juventud
quiso irse a la guerra
pero se peleó con su sombra
Y su sombra regresó sola a casa
 
*
 
En otra calle el hijo del vecino
le ha mandado desde la ventana de su cuarto
un beso a la hija del vecino
que espiaba desde la ventana de enfrente.
El francotirador dio en el blanco.
 
*
 
Una casa sentada al hombro del río
Una familia reunida de noche
En el río, la sangre ha pasado
y aún no se convierte en agua.
La familia supo que esa sangre era la de su hijo
sangre de la música que emergía
 
*
 
Ahora hay alguien que grita
llega justo como un meteoro
cayendo sobre un hermano
que hubiera pedido un deseo
más fuerte que el destino
 
 
 
(traducción: Álvaro Ruiz Rodilla)
 
 
(Fuente: Hugo Toscadaray)

Liliana Parisí (San Juan, Argentina, 1978)

 

 

Hormigas     




Sé que el libro que dejaste queriendo darme algo 
me trajo mala suerte 
ese día tuve que asesinar a una milicia de hormigas  
que vino a amenazarme con su capacidad minúscula  
de construirlo todo 
a mí 
que tanto me cuesta apilar 
juntar 
adquirir  
a mí 
que no podría nunca con toda la basura 
hacer un hongo para sobrevivir al invierno 
No creo en la potencia de lo pequeño
me he servido de los saltos bruscos 
del espasmo
de la deglución súbita del tiempo 
Y tu libro: 
un valor de uso rosado y muerto
un producto envasado al vacío 
una pandemia literaria que ofreces al mundo
aunque de corto alcance comercial.
 



Canal




Tuve que irme 
correr
por pequeños lapsos arrastrarme 
y por largas horas usar un vestido
como un tubo un conducto 
que tuve que coser con el nombre femenino de la brea 
y que comencé a zurcir siete días 
después de haber nacido 
a zurcir 
con los ocho huesos que componen 
la actual agrimensura de mi mano izquierda
Tuve que irme 
correr 
con un vestido 
oloroso triste 
esencialmente cotidiano
heredado de mi familia tras la muerte 
de un abuelo heroico
de un suicidio en los terrenos de Valdivia
de un abuelo revuelto en las malezas 
envuelto en las lombrices de néctar que masticaba antes 
de transformarlas  en vino
con sus dientes de herbívora criatura. 
Tuve que correr 
dejarme picar por tres serpientes
peinarme con la sangre de las manos
untar mi cara en alimento 
Tuve que correr lejos 
porque cuando estaba allí la tierra comenzaba a taparme 
me confundía con bulbos y raíces
o simplemente carne muerta 
Un viento caliente me cubría con la saliva  de su polvo
susurraba amor entre las muelas 
por ese entonces yo 
comenzaba a  pensar en poblados con mares 
sus canteros cuyo nombre confundía con la palabra acantilado 
y de ahí  ya pasaba mi mirada a las macetas 
a sus cultivos claros 
Tuve que irme 
correr 
pero para entonces ya pensaba en poblados con mares 
y en lugares bellos y ciertos 
de un modo indetenible.
 



Hola animal




Hola animal 
he visto cómo llegaste a mí
a través del olfato
y yo te olí también antes de tocar la fortaleza 
que convierte mi casa en bosque
he reconocido entre los ojos tu degüello
y llego a tu encuentro también para lamerte
atender tu chillido 
tu destello 
tu primera noche acá en la Tierra
Yo
necesito que alguien cuide
el tenor y la calidad de mi alimento
que quite con cuidado el nylon 
que cubre mi cabeza 
y apoye su mano en mi diafragma
para ver si sigue el curso de todo lo existente
Contracción-expansión
me contraigo más de lo que indican 
las sanas ecuaciones del mundo
me comprimo en los asientos de un tren donde no duermo
pero simulo vida
Voy y vengo
como si afuera de la cápsula
hubiera algo
un sonido
una máquina de oxígeno.
 



Mezquina bóveda del bosque




Yo que a los ocho años empuñaba un arma
he buscado en esos bosques 
y ahora busco en las siluetas de cartón 
que los hombres pusieron 
para que clavara allí una bala
te he buscado, digo   
entre la inmensa y esotérica arboleda
pero la bóveda del bosque 
siempre supo distraerme
marcó mi paso 
con cabezas ancestrales
y trapos oscuros colgados de los cielos
Sagrada bóveda del bosque 
me alzaron tus ramas 
prometiendo algo que no llegué a escuchar
era tan leve la tarde
que caían pájaros niños a la tierra
y fue tan grande en mí 
tan de mí
que a partir de ese chillido levanté toda mi infancia
como piedra
Mezquina bóveda del bosque
si notabas de lejos los minúsculos mapas de mis manos
por qué me salvaste de las balas perdidas de mi padre.



No sé qué hacer con el cuerpo muerto de mi padre
de noche me pregunto si será mejor conservarlo recostado
o dejar que haga su curso
entre la materia y los objetos de cocina
Ayer dimos juntos un paseo en bicicleta
él
atado como pudo dejó que lo tocara el aire
en el parque lo acomodé bajo la sombra
pero las casas los autos las frutas
las canciones de las niñas lastimadas
empezaron a entretenerme con la vida.
 



Toro




Alguien sabe por qué escapó este animal con la luna nueva de febrero

Él como nosotros se dispuso en el camino:
montaña desprendida del conducto ambiguo de la noche 
tieso en el sendero donde bramaron las máquinas
y nosotros 
mensajeros suyos  
trayendo la muerte a galope del asfalto

Alguien sabe por qué escapó ese animal con la luna nueva de febrero
las manadas aconsejaron el descanso
juegos silenciosos
agua de laguna  

Mansedumbre
memoria degollada
toro sagrado ofrecido a la nebulosa de la noche:
a Lyra
y a las tres constelaciones que preguntan tu muerte 

Quieto tu cuerpo tendido en la banquina 
regó la sangre oscura
nueva
que rápido desaparecía en la sed milenaria de la Tierra.
 
 
 
(Fuente: El poeta ocasional)

 

Robert Rivas

 

 

EL NOMBRE DE ESO 

 

 En Blilkla tienen un nombre para eso

  un nombre preciso

  exacto

  al que les llevó 7 mil años

  arribar


  Pero nosotros no lo hemos

  recibido


  (Ese nombre pulido

   tallado

   extraído 

   y purificado

   del ser mismo de la cosa)


   Al carecer de ese término

   nos vemos obligados a describir

   bordear

   circunvalar

   escribir interminablemente

   borrascas de palabras

   bosquejos, borradores,

  intentos fallidos

    tachados

   por otros intentos 

    más fallidos todavía


  Acerca de la falta en ser

  acerca del agujero-vacío

  acerca (sin acercarnos siquiera)

    del sinsentido

       esencial

  de la falla primera

     que precipita

    la sucesión de fallas

    que sería interminable

    si no existiese

  esa otra falta

    que las absorbe a todas

    en su interior sin espacio


  Es la deserción de todas las clases de fuerzas

  es la inoperancia de los sistemas

  es el desenchufe de la máquina simbólica

    que lo insufla todo artificialmente


  Es el fin de las fuerzas y de los esfuerzos

  es el arranque de los cables de la causa inicial

  la detención de los ríos y de todo lo que se mueve

  para que todo siga moviéndose

  

  Es la parálisis del deseo

  la traición final del lenguaje

  la pérdida del tapón del foso de la angustia

  la desconexión del sujeto

  la mirada sin nada que ver

    ni nadie que vea


 Aunque los de Blilkla 

   nos dieran la palabra

   ya es tarde


 No sabríamos qué hacer con ella


 La miraríamos como a una piedra

   esférica y cerrada

   en la palma de la mano

   justo antes de que la arrebataran

   la furia del oleaje

   y la voracidad de las tormentas

 

 

(Fuente: Idiomas olvidados)

 

Ali Ahmad Said Esber (Al Qassabin, Siria, 1930)

 

 

 
 

ESPEJO DE UNA PREGUNTA
 

Pregunté y me dijeron:
la rama cubierta de fuego es un pájaro,
y me dijeron que mi rostro era una ola
y el rostro del mundo espejos,
suspiros de marinero y faro.
Y vine.
Tinta era el mundo en mi camino
y cada estremecimiento una frase.
No sabía que entre nosotros
había un puente de hermandad,
de pasos de fuego y profecía.
No sabía que mi rostro
era un barco navegando en una chispa.
 
 

EL EXTRAVÍO
 

Perdido, tiro mi rostro al polvo
y a la mañana,
lo arrojo a la locura.
Mis ojos son de yerba y son de incendio.
Mis ojos son banderas y emigrantes.
 
Perdido, tiro mi rostro al polvo
y a la mañana.
Nazco al fin del camino. Grito.
Y que griten conmigo el camino y el polvo.
¡Qué hermoso es que mi rostro, oh Dios,
se pierda en mí! ¡Qué hermoso que me pierda
yo, colmado de fuego!
¡Oh tumba! ¡Oh final mío
al comenzar la primavera!
 
 
 

CELEBRACIÓN DE BEIRUT
 

El tiempo avanza
apoyado en un bastón de huesos de muertos.
El filo del insomnio
corta el cuello de la noche.
 
El sol parece decir a su claridad:
deslumbra mis ojos
para no ver.
 
El día teme al día,
la noche se oculta de la noche,
el sol se frota los ojos y suspira:
no puede creer lo que ve.
 
Gracias
al polvo que se mezcla con el humo
de los incendios y lo mitiga,
al intervalo entre bomba y bomba,
a las baldosas que no cesan
de sostener mis pasos.
Gracias a la roca que enseña paciencia.
 
Experimento la borrachera de las explosiones,
la embriaguez del ruido,
y disparo mi rostro
por el espacio de las probabilidades.
 
La luz se extinguió.
Encenderé el astro de mis sueños.
 
Tómame, amor
y abrázame.
 
 
 
 
(Fuente: Hugo Toscadaray)