MANUAL DACTILOGRÁFICO
“Omnia mea mecum porto”
(Todo lo llevo conmigo)
Bías de Priene.
Mi Patria es algo más que banderas en el mapa,
mi Patria es algo más que un emblema del zodiaco.
Quizá la esclerótica en cuarto menguante, trocada en un manto de plumas; o, el puente que arrastra de lejos, muertas lenguas y ojeras peregrinas.
Y tu tierra es una gruta de júbilo y fulgor que atesora meridianos cosmonautas; una cumbre de anémonas henchidas, de anillos de musgo y coral.
Mi Patria es vino acostado en la hierba, piedra consolada por nutria enclaustrada, calzado sigiloso que reviste cada paso, catarata eclipsada en clepsidra y espada.
Mi Patria es una estampa de ilusiones y gemidos, un vástago en la nieve pensativa, un cortejo de átomos y besos, una frente que murmulla con nostalgia.
Mi Patria es un armario de experiencias, un sorbo de mate fermentado, una pieza deslizable de ajedrez, un ombligo que renace sin ser visto.
Mi Patria es una barca anclada en tu sonrisa, un pesebre de imagen extraviada, un carruaje sin ruta definida, una pérgola en sutil calidoscopio.
Mi Patria es un abrigo de hojarasca, un vaso de afecto cincelado, una boca de lluvia repentina, un útero que implora las ausencias.
Mi Patria es una estela radiante en triste ojos, un álbum de tarjetas siderales, un contorno de pétalos celestes, una alcoba de estrellas postergadas.
Mi Patria es daltónica liebre en suspenso, latido febril de hortaliza en tus dedos, cimbreante hipocampo entre labios de aloe, libro gentil de estación que despierta.
Mi Patria es un mantel de fruta sensitiva, una mesa repleta de aliento, un paraguas postrado en la arena, un sombrero de fieltro adormecido.
Mi Patria es calendario que cruza cada arteria, furtiva llamarada que cruza cada brazo, un pincel que delinea cada cosa, un manojo de llanto silenciado.
Mi Patria es una hamaca de grafito, un espejo de razones imprevistas, una silla construida sin descanso, una taza de fondo suplicante.
Mi Patria es diccionario sin orden precedente la cortina que desvela cada espalda, el gabán que retorna con premura, la corbata de palabras cadenciosas.
Mi Patria es un valle de escritos, un madero tallado con mesura, la bufanda que se enrosca en tibios cuellos, tu vestido que estremece duras pieles.
Mi Patria es una alfombra de escamas y de tallos: marsupial cornucopia en nadir de azafrán.
Un cuadro de aparejos y contrastes: astrolabio en la fragua al cenit dionisiaco.
Mi Patria es mineral que recubre cada estrofa:
plomo, bismuto y tungsteno.
Mi Patria es vegetal que se hermana con cubiertos: olivo, cebolla y laurel.
Mi Patria es animal que comprende su destino: puma, vicuña y zorzal.
Y si un día
la Patria
nos llora,
¡Ay!, si nos llora,
que los hombres
retomen
la senda
al vientre
fecundo
de lácteas montañas...
Ventana sin marco (2016)
Lima: Mammalia Comunicación & Cultura, 2016, pp. 28-30
(Fuente: Óscar Limache)
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