OTROS NOMBRES
Como corren los armiños ves, vos,
por la nieve, sin saber cuál es el blancor
ni por Alsacia ni por Lorena.
*
Estos mascarones de proa al garete nevás
de manera intempestiva y parsimoniosa
porque sí, ya lo imaginás como imaginás
cualquiera de tus pertrechos más revoltosos
y de tus prejuicios más antiguos.
*
Volarán entonces a quemarropa
las codornices, corto, sin levantar sospecha
entre los refugiados, las enajenadas más famosas,
los declamadores de los mitines al aire libre,
los halcones peregrinos, las viejas sabias,
los cuervos y los rebeldes tan encaprichados.
Te apasionás, vos, con esos labios dulces.
*
¿Será la alegría, sabés,
libertad, el hilo del conocimiento,
tierra, placer, la amistad y el amor?
Ah, el amor. Ah, las luchas populares.
Desnudo ante las cosas vos sabandijeás
otras explicaciones a lo que horripila.
*
Esperás tal vez en la escarcha acobardada noticias,
como todos, de la ciudad invisible de Kitezh
y de la tan dulce doncella Fevroniya que,
como ya imaginás, ha olvidado tu nombradía,
esa pasión eterna y cada una de tus palabras.
*
Vos rellenás el guiso cimarrón
con la necesidad del escarmiento,
con la demanda de verdades eternas
como la igualdad, la justicia, la solidaridad,
la comunidad y esas caricias brujas.
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