
ANTES DE LA TORMENTA
La tormenta,
que avanza
y ha cubierto ya el ángulo
pero los árboles,
sus hermanas menores del jardín,
las cazuelas con agua,
no mueven ni siquiera una hoja, una onda:
Yo atiendo a esa quietud, como a un asunto
personal.
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SOBRE EL OLVIDO
Vienes por esta página
igual que por las calles, fragmentarios
versos de sol y sombra, que caminas
distraída tal vez, o atenta a un árbol,
a una vidriera, a un pájaro: unas manchas
de color, en tus ojos.
Eres
alegre y saludable, cae tu pelo
lleno de noches a la orilla del rostro
como ala de fuente, y el verano
se conmueve de delicia si andas
como ahora, por su asfalto o su arena.
Así te veo
cruzar el aire de una plaza, denso
de perfumes y de sol: a tu izquierda
un surtidor se puebla de palomas, y
a tu derecha, un ángel sin sonrisa
tiende hacia ti su mano
desde la manga rota.
(Hay
también en la mañana el grito múltiple
de la ciudad, las bocas de la muerte, pero
a estas palabras las despiertan tus pasos, ellas mueven
tan sólo tus cabellos o tu falda que ondula
sobre el olvido.)
(Fuente: Daniel Freidemberg)
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