Cinco poemas plagiados
CORAZÓN DE PALO
Oeste salió con la dama de trébol y el declarante calculó que cumpliría
su contrato: entró al muerto. El declarante terminó su arrastre, jugó
los corazones, terminando con el muerto. Sur fue culpable de esa derrota
ya que se tentó de jugar pique chico del muerto en la primera baza, con
el objeto de crear así una tenaza en el muerto que lo protegiera. Aquí
se imponía no tentarse sino abarcar toda la mano como una unidad,
calculando los posibles peligros, especialmente el corazón.
(Del análisis de una partida de bridge)
EL INOCENTE
Una
botella de Caña Legui, una postal de La última cena y un vaso
conteniendo dos espigas de trigo, tres monedas de un peso, una estampa
de San Cayetano y un tubo de pegamento Poxipol.
(Objetos
agrupados ––al parecer desde hace tiempo y sin conflicto–– sobre un
estante de vidrio del bar de la calle Ríobamba 438, de Buenos Aires.
Preguntado su dueño quién los había reunido así, respondió: «Fue la
costumbre»)
UN GOLPE DE DADOS
El
salto de una casilla a otra al capricho del azar, pasando sobre el
puente, alojándose en la posada, perdiéndose en el laberinto, cayéndose
en el pozo, quedando prisionero en la cárcel, tropezando con la cabeza
del muerto, visitando las casillas del marinero, del pescador, del
puerto, del ciervo, del molino, de la serpiente, del sol, del casco, del
león, del conejo, de la maceta de flores, etc.
(Explicación sobre el juego de la Oca)
VECINOS DE BUENOS AIRES
Entre mis vecinos de Buenos Aires hay miles de Pérez pero también tres
Chaplin. Hay uno que se llama Bueno, hay otro que se llama Casanova y en
el medio uno más que firma Malo. Entre mis vecinos de Buenos Aires hay
cien Corderos, treinta Novillos y veinte Vacas. Pero también un Conejo.
Hay treinta Carpinteros y algunos Kennedy, una señora que se llama Guía y
un doctor Frankestein, que es de niños. Entre mis vecinos de Buenos
Aires hay un Papa pero también seis Cristos.
(Lectura ociosa de la guía telefónica de Buenos Aires de 1966)
NOTICIA DE VERANO
Vino a morir. Una enorme tortuga de mar vino a morir en las playas de Necochea. La enterraron los niños.
(Leyenda de una fotografía. Diario Crónica, enero 10 de 1966)
En Poemas plagiados, 2008
(Fuente: Biblioteca Ignoria - Isaías Garde)

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