miércoles, 7 de septiembre de 2022

Teresa Sevillano (Colombia, 1944-2022)

 


Teresa Sevillano

 

 

 

ITINERARIO DEL ASOMBRO 

 

 

NAUFRAGIO

 

Un pequeño lunar que nadie ha visto

sobre su ojo

Planeta solitario para mi telescopio;

como la estrella perdida en la galaxia

a siete años luz se eleva.

 

 

CORAZONADA

 

Mi corazón fruta jugosa

para un solo sorbo.

Vampiro de sí mismo

en la locuacidad de la sangre,

mi corazón, late, late.

 

 

DEIDADES

 

Ese dios impreciso

que no está en ninguna parte,

poder ser el ojo del águila

apuntándole a una víbora.

Ese dios impreciso puede ser:

Tu ojo y el mío rabiándose,

o quizá la indecisión del tiempo,

o el sublime pensamiento de una historia.

Pero de todos modos,

ese dios impreciso,

seguirá siendo mi dios

y no el de nadie.

 

 

DETRÁS DEL TELÓN

 

La soledad es absoluta sin mí.

 

 

ENSOÑACIÓN

 

Te detuviste en la arena

como un caracol bronceado,

yo creí que eras tú,

y era una ola que hasta mis pies llegaba

para lavarme de ti.

 

 

ESPANTOS

 

Si un monstruo me persigue en medio de la noche,

me doy un golpe fuerte sobre el pecho

y pienso que es mi propio corazón.

 

 

SIN EPITAFIO

 

Colocando lápidas a las tumbas

encontró la suya,

estaba abierta, la selló y escribió:

“aquí yace un hombre”.

 

 

EPITAFIO

 

La sombra de mi cadáver se proyecto

sobre la puerta:

mi perro ladraba.

 

 

GUSANO DE HOJA O VICEVERSA

 

Para renacer con el primer ensueño

de la primavera:

yo me vuelvo gusano de coliflor,

con un ansia de comerte hierba

de volverme hoja,

de ser canción sobre tus pétalos

ensañándote mis dientes

Seré clorofila pura

ensimismadamente verde.

 

 

HERVIDURAS

 

El diablo con sus inmensos ojos de fuego

me mira desde su cielo,

y yo lo miro a él y lo envidio.

Todos somos el diablo aspirando

a un paraíso propio,

pero incapaces de rebelarnos.

 

 

 

ATARDECER

 

En el eco de un adiós percibí tu mirada

que se perdía como un transcurrir de imágenes en el sueño.

Yo la recuerdo así, para recuperarla,

lejana aún, en mi melancolía.

 

 

POEMA PARA DOS ACTOS

 

Suprimo ese lenguaje dulzón,

yo soy la piedra que golpea contra otra,

el río en creciente.

Enrolla tus palabas de terciopelo:

Soy la muerte desprovista,

la sin refugio, la callada muerte.

Háblame despacio, palabra por palabra:

soy el dolor

horadando entre tu carne,

desollando la piel terrosa de tu alma,

no me hallarás explicación.

Las horas despiadadas

como un aletear de langostas,

sobre el rival en siega,

ni el olvido las derrota.

Basta ya del sedoso escalpelo de las palabras,

antepongamos la lógica,

la dura pero la resuelta lógica.

Es otro tiempo –el mundo ha cambiado tanto-

el hombre poco,

cayó en la trampa de su instinto ciego

y necesita de la lógica.

 

 

 

Itinerario del asombro. Medellín. Autoedición. Págs. 9, 13, 15, 19, 25, 29, 33, 35, 53, 57, 77, 87.

 

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