UN SONETO
Huele a sangre mezclada con espliego…
venida entre un olor de resplandores.
A sangre huelen las quemadas flores
Del aire baja un repentino riego
de astro y sangre resueltos en olores,
y un tornado de aromas y colores
al mundo deja por la sangre ciego.
Fría y enferma y sin dormir y aullando,
desatada la fiebre va saltando,
como un temblor, por las terrazas solas.
Coagulada la luna en la cornisa,
mira la adolescente sin camisa
poblársele las ingles de amapolas.
_______________
de "Entre el clavel y la espada" (1940) en "Poesías completas", Horacio Jorge Becco, ed., Losada, Buenos Aires, 1961.
(Fuente: Jonio González)
No hay comentarios:
Publicar un comentario