[Debe el deber de morir muriendo]
Debe el deber de morir muriendo
con la fe fiable de no irse matando,
convincente corazón que va aullando
Doloroso dolor del enfriado,
dolor con fino bramante unido
¿qué poco pudor nos habrá pedido
pensar que fuera otro el resultado?
Enraizado a las rosas del río
rescatan frío el cuerpo inanimado
del hombre que partiendo ha partido
−como el cuerpo de un cristo enamorado,
el cual fluye del juncal al rocío−
el mundo en dos, cual lo prometido.
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[¡Ars fascinatoria! (Vallejo & Co., setiembre 2022)]
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