RUEGO PARA QUE ESTA HOGUERA MÍA SEA OTRA VEZ LA JUVENTUD
Señora Madre mía de Guadalupe,
ocurre que quisiera seguir siendo feliz
su amor tiene la fuerza fina,
tersa la boca,
chiquita como la de aquella
que se fue río abajo
y se llamaba Panchita,
rosicreída de bonita;
y en él quemo mis manos choras,
viejas de tanto amar.
Señora Madre mía de Guadalupe,
en el tigreo de sus ojos
suena la luz
y me abundo de cacería
correteando
sus colmillos maduros;
no sé hasta dónde me llevará
o me vaya tras él,
aunque su adiós su olvido se avecine,
pero estoy de regreso desde ayer que lo tuve
envuelto en llamas, y yo inocente,
porque me da alegría
ver esta rama seca, cielito lindo,
con una flor.
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en "Navegación en Yoremito", Mantis Editores-Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, México, 2012.
(Fuente: Jonio González)
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