lunes, 3 de enero de 2022

Robert Walser (Suiza, 1887 - 1956)

 

 ,


EN LA OFICINA

La luna desde fuera nos contempla,
y me ve a mí,
pobre criado distraído, bajo
la estrecha mirada de mi patrón,
cómo con timidez me rasco el cuello.

No, nunca conocí rayos solares
que una vida duraran,
ni los conoceré. La carencia es mi sino;
me agobia tener que rascarme el cuello
bajo la mirada de mi patrón.

Es la luna la herida de la noche,
gotas de sangre, las estrellas todas.
Como la dicha me queda muy lejos,
me he vuelto comedido;
es la luna la herida de la noche.

 

 

LUCERO DEL ALBA

Al abrir la ventana,
irrumpe el alba oscuro.
Ha cesado la nieve,
y en su lugar hay una estrella grande.

Es la estrella, la estrella,
bella como un milagro.
Blanca de nieve está la lejanía,
blancas de nieve todas las alturas.

Sagrada, refrescante,
la quietud del mundo de la mañana.
Con nitidez se posan los sonidos;
los techos relucen como pupitres.

Muy silenciosa y blanca:
una soledad muy grande, hermosa,
cuya fría quietud cualquiera voz
perturbaría; de calor me quema.

 

 

LOS ÁRBOLES (Balada)

No debían cerrar así los puños,
que es mi nostalgia la que se aproxima,
ni tampoco ponerse como locos, lo
que es mi nostalgia que va tímidamente,
ni al acecho como perros rabiosos.
¿Querrán tal vez comerse mi nostalgia?
Ni amenazar con cajas destempladas,
porque eso le hace daño a mi nostalgia.
¿Por qué se han transformado de repente?
Igual de grande y honda es mi nostalgia.
Tanta pesadumbre, tanta amenaza:
hacia ellos debo ir, ya voy llegando.

 

 

 

 

 

MUNDO

En el vaivén del mundo
surgen muy complacientes
mundos que son muy hondos
y como vagabundos
huyen entre otros mundos
dicen que más hermosos.
Se ofrecen en su curso,
engordan con la huida,
su vivir es menguar.
A mí no me preocupan,
pues puedo así aspirar
al mundo como mundo
por demoler aún.

 

CLARIDAD

Pasaron los días grises
en los que el sol imitaba
a una monja paliducha.
En lo alto azul el día
azul se tiene, y un mundo
repleto de astros brillantes
va ascendiendo libremente.
Todo tan calladamente
que sin ruido se consuma
con resuelta voluntad.
Sin un fuego de artificio,
rompe en risas el milagro:
con la noche clara sólo.

 

ARRULLO

No quiero más
que estar despierto
un poco más.
Qué hermoso es
estar despierto,
en soledad
y espabilado.
Puedo arrullarme
medio acostado
hasta que llegue
la hora del sueño,
y me hunda dentro.

 

 

RUMOR

Sigue el rumor sonando por el mundo,
ese rumor que nunca tiene fin,
y yo amo ese rumor inagotable,
que es un amor que suena por el mundo.

Y por más cobardica que yo sea,
o por más enfermo que tú estés,
aunque no lo estuvieras, amarías,
como ama él, como amo yo aunque sea.

Suena el rumor que escucho como mudo,
pues sé que odiarle a él, a él, o a él,
aunque quiera, en nada me aprovecha.

Porque lo amo todo, a él también.
Hay, pues, momentos en que sé que todos
delante del amor nos encendemos.

 

Traducción de Carlos Ortega

 

(Fuente: La Nube habitada)

 


 

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