HIJO A MADRE
No empiezo ninguna
guerra vertiendo veneno
en las catedrales,
fundiendo estrellas de David
en grifos de oro
para ser iluminado por lámparas
cubiertas de piel humana.
No pongo
tiendas en tierras extrañas,
no envío
misioneros más allá de mis
fronteras
para robar secretos
y negociar almas.
Ellos
dicen que tomaste mi virilidad,
mamá.
Ven a sentarte en mi regazo
y dime,
¿qué quieres que les diga,
justo antes
de aniquilar
su ignorancia?
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en "Poesía completa", Valparaíso Ediciones, Granada, 2020. Trad. de Nieves García Prados.
(Fuente: Jonio González)
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