martes, 4 de enero de 2022

Marina Tsvetáyeva (Rusia, 1892 - 1941)

 


 






 


PSIQUE        

 

1

 

He vuelto a casa: no soy una impostora

ni una criada -no necesito pan.

Soy tu ocio del domingo, tu pasión,

tu séptimo día y tu séptimo cielo.

 

Allí, en la tierra, me echaban monedas,

me colgaban piedras al cuello.

-¡Amado! ¿No te acuerdas?

Soy tu golondrina, tu Psique.

 

2

 

‘Toma, cariño, mis harapos

que fueron un dulce cuerpo.

Lo he destrozado, lo he gastado,

sólo quedan las dos alas.

 

Vísteme tú con tu esplendor,

sálvame, por piedad.

Y los pobres andrajos raídos

llévalos a la sacristía.

 

 

Ya no te necesito,

cariño, y no es porque no

respondieras a la primera mi carta.

 

Y no es porque estas líneas

escritas desde la tristeza

las leerás riéndote.

 

(Escritas por mí en la soledad

-¡Solo para ti!- ¡por primera vez!-

Las leerás con otra)

 

Y no es porque sus rizos

rozaran tu mejilla -¡yo misma

soy maestra en leer acompañada!-

 

Y no es porque ustedes juntos

suspirarán inclinándose

sobres mis tenues mayúsculas.

 

Y no es porque ustedes decidieran

dejar caer los párpados al mismo tiempo

-es difícil mi letra y además ¡poemas!-

 

¡No, querido! -Es más fácil,

es mayor que cualquier enojo:

 

Ya no te necesito-

es porque… es porque…

¡Ya no te necesito!

 

Y no salvan ni estancias ni estrellas,

pero esto quiere decir, que sin ellas,

cada vez castigo recojo,

 

me extendía sobre líneas persistentes,

buscaba sola sobre mi amplia frente

estrellas sólo, no ojos.

 

Que os reconocí la fe, poderoso,

ni un solo momento, Eros hermoso,

me fue vacío sin amaros!

 

que en la noche en la niebla solemne

busque en los dulces labios carmines,

rimas sólo y no labios.

 

Castigo para el juez perverso

fui, nieve, y aquí cerca del pecho,

apoteosis gloriosa!

 

porqué ojo con ojo con el joven Oriente

busqué en mi inmensa frente

el rosicler, no la rosa!

 

VERSOS A BLOK

 

En Moscú, las cúpulas en llamas.

En Moscú, ya tañen las campanas.

Los sepulcros están aquí, en hilera,

y allí duermen los zares, las zarinas.

 

Tú no sabes aún que en el alba del Kremlin

se respira mejor que en cualquier otro sitio.

Tú no sabes que en el alba del Kremlin

yo te rezo hasta el alba.

 

Tú pasas sobre el Neva

y yo sobre el Moscova,

cabizbaja.

Se duermen las farolas.

 

Te quiero en el insomnio.

Te escucho en el insomnio.

Mientras que por el Kremlin

despiertan campaneros.

 

Mi río con tu río,

mi mano con tu mano

se ignoran. Cariño mío, alegría

hasta que el alba alcance a la siguiente.

 

TENTATIVA DE CELOS

 

¿Cómo te va la vida con otra?

Más fácil, ¿verdad? Golpe de remo.

¿Cuándo -¿pronto?-

por un puente seguro

se alejó de ti el recuerdo

 

de mí, una isla que flota?

(En el cielo, no en el agua.)

Almas. No amantes,

sino hermanas son nuestras almas.

 

¿Cómo te va junto a una simple mujer?

¿Sin divinidad alguna?

Tras haber derrocado a tu reina

(tú mismo privado del trono),

 

¿cómo vives?, ¿te preocupas?,

¿te enfadas? ¿Cómo estás al levantarte?

Con ésa que te ha atado al cuello

su tributo inmortal, el tedio, ¿cómo te va,

pobrecito mío?

 

«-Estoy harto de convulsiones, de dolor:

voy a agenciarme un hogar.»

¿Cómo te va con cualquiera,

a ti, que fuiste elegido por mí?

 

¿Es la comida más comestible?

y si te cansa, mala suerte.

¿Cómo puedes vivir con un idolillo,

tú, digno antes del Sinaí?

 

¿Cómo vives con ésa, tan distinta a nosotros?

¿Una extranjera, costilla de tu pecho?

¿La vergüenza, ese azote de Zeus,

aún no te ha herido la frente?

 

¿Cómo te va la vida? ¿Estás sano?

Y las musas, ¿te llaman aún a veces?

Y la dicha, ¿se hace ver? ¿Alguna vez?

¿Y esa llaga inmortal -la conciencia-

qué, mi pobre?

 

¿Cómo vives con un producto

del mercado? ¿Pesa mucho?

Tras el mármol de Carrara,

¿cómo te va con una prótesis de yeso?

 

Del mismo bloque tallamos a Dios,

para romperlo acto seguido.

¿Va bien una cienmilésima,

para ti, que conociste a Lilit?

 

¿Estás ya harto de esa mercadería novedosa?

Cansado de mi magia,

¿cómo te va con una mujer terrestre

que carece de sextos sentidos?

 

Venga, con franqueza, ¿son felices? ¿No?

¿Cómo se vive en un abismo

sin profundidad amor mío?

Cuesta, ¿verdad?

¿Te cuesta tanto como a mí con otro?

 

INSINUARSE

 

Quizás la mejor victoria sea

sobre el tiempo y la atracción,

pasar sin dejar huellas,

pasar sin dejas sombra

 

en las paredes…

 

Quizás renunciando

vencer? Quién del espejo se borra?

Así como Lermontov en el Cáucaso

colarse sin inquietud en las rocas.

 

Es quizás la mejor diversión

con los dedos de Sebastián Bach

del órgano provocar el son?

Despedazarse sin dejar

 

cenizas para la urna…

 

Quizás por engaño

vencer? De toda latitud darse de alta?

Así en el tiempo tal océano

colarse sin inquietar las aguas…

 

 

Marina Tsvetáyeva  fue una escritora rusa, que destacó como poeta y prosista. Es una de las poetas más originales del siglo XX. Su obra no fue del gusto de Stalin y del régimen comunista. Su rehabilitación literaria empezó en los años 1960. Su poesía proviene de lo más profundo de su personalidad, de su excentricidad y de su uso muy preciso del idioma.

 

 

(Fuente: La Parada Poética)

 

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