EL HUELE DE NOCHE I
No queda del jardín sino la noche.
¿Dónde la rosa que iluminaba el cielo?
Del aretillo, sólo el humo de nubes
incendiadas
y del granado,
la huida de sí mismo
al centro de la grana.
Una alta estrella vigila
un mar pálido avanza por la casa
los párpados se caen.
La fuente de los sueños
despierta blanca en el jardín.
***
EL HUELE DE NOCHE II
No queda del jardín
sino la noche.
No queda del jardín
sino el fantasma.
Pálido golfo de perfume
lo oscuro lo rodea.
El viento que lo toca
se contagia.
Sonámbulo
reparte sueños en la casa,
presagios de otra luna.
Un ángel lívido, sin alas,
se sienta entre sus ramas.
No queda del jardín
sino el fantasma.
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en "Cristales de tiempo", Universidad Autónoma de Nuevo León, San Nicolás de los Garza, México, 2016.
(Fuente: Jonio González)
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