jueves, 5 de agosto de 2021

Mario Morales (Buenos Aires, 1936-1987).

 

 

 

Las voces, las altas voces
las que tocan el sueño
como un abrazo de islas a la deriva.
Las que maduran en el manantial exacto:
en ese fuego sin palabras.
Las bellas, las furtivas,
las que hablan del pan y de la muerte
con gestos de hambre y de luz.
Las que han nacido para perderse, para no dejar más señales
que un ala en el vacío.
Y aún más: para que haya respuesta,
para que el pulso se encienda
en el último frío:
para desbordar los cielos y la tierra y algo
semejante a nacer de la contemplación y el color sin tregua
de las caricias prohibidas.
Sí, el hombre es todo eso.
Todo lo que ha sido tocado por el desierto y una flor.
 
 
 
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en "La distancia infinita. Antología poética 1958-1983", María Julia De Ruschi, ed., Fondo de Cultura Económica, México, 2012. 
 
 
 
(Fuente: Jonio González)

 

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