VACACIONES DOMÉSTICAS
Entre una ruma de muebles
y de ropa
(escultura llena de bolsillos
y cajones falsos)
chilla la honestidad con que se dobla
el cartón de la caja de tus nuevas zapatillas.
Hemos pasado tantas vacaciones
en la casa como el número
de cerrojos sin llaves
que guardamos junto
a un puñado de llaves
sin cerrojos;
una pareja perfecta
que no funciona.
Simulaciones de oro y piedras preciosas conforman
las joyas de nuestro ascenso
a una mediocridad inofensiva.
Aunque detrás de todo trofeo
siempre habrá otro monumento
que se impone:
Un día se asoma el plástico
de las perlas, rompemos
los bolsillos falsos y les hacemos
un fondo cocido a mano
con una tela comprada por peso, suave, tornasol, inflamable.
Y así, seguimos turnando
nuestras rondas alrededor
del núcleo de la centrífuga;
un punto suspendido en que nada
se mueve y en torno al cual
lo que sucede a diario
se apelotona y gira.
En la casa anterior siempre
hubo sacos en lugar de sábanas,
sábanas en lugar de cortinas,
cortinas en lugar de manteles, frazadas en lugar de puertas.
Hemos comenzado a ordenar
esta otra, como siempre;
sin ganas, y terminando obsesionados con eliminar minúsculas manchas
y realizar costuras milimétricas.
Se nos pasa el día rebotando
entre dos pisos arrejuntados
por una escalera sin barandas
esparciendo cera por el suelo
inclinado de la cocina
con la camiseta de unos ídolos
que nadie recuerda.
Limpiamos sin querer, pensando
en la nieve y un trineo.
En una navidad blanquecina
que heredar antípoda
de las abejas de los orejones
deshidratándose en el techo
del espejismo en el manguereo callejero que derretía en sol
y agua el rostro
de los niños.
Imaginando una alegría tosca,
como un ramillete de malezas
extraídas de aquel patio hoy dudablemente
enorme custodiado por una perra mansa, mestiza cuyos cachorros
alguien hizo desaparecer.
ABUNDANCIA
ABUNDANCIA
Los dulces son las monedas
de los niños.
Esas pequeñas y de poco valor
que a los padres no les sirven
y que en los bolsillos
de sus ropas diminutas
son rodajas de abundancia.
Cuenta la historia que antes
la moneda más pequeña compraba
un dulce y que con unas cuantas
en la palma se entraba al mundo
de los bolsillos llenos que eran sabrosas e inacabables bóvedas.
Ahora esas monedas nada compran
al menos que acumules un puñado.
Los niños por sí solos ya no llenan
sus bolsillos y se juntan a obtenerlas
A ellas o a eso que antes con
una sola conseguían.
Algunos marchan, se toman
los edificios, otros asechan
a un turista en el punto ciego
de la calle.
Y si no lo hacen
GUERRA
GUERRA
Si no dividimos cara
y cuerpo, cuerpo
y mente, mente
y alma, gato
y porcelana, mundo
y universo, femenino
y masculino, oriente
y occidente, el otro
y yo.
Llegaremos a una apretada
masa oscura
(la suma de todos los colores)
una masa sin temperatura
(la ausencia de todos los sabores)
un paisaje sin lenguaje ( )
lleno de imágenes latentes
que sólo podrían ser reveladas
mediante uso de la violencia.
IMPOSIBLE ESCRIBIR LA SIMETRÍA
IMPOSIBLE ESCRIBIR LA SIMETRÍA
Cruzaré la calle de norte a sur
Y luego de regreso
Me sentaré sobre la misma banca
A escribir lo mismo que ahora
Me dará frío otra vez
Me pondré la chaqueta
que me saqué
Miraré a la derecha
El sol me dará en los ojos
tan fuerte
Que me sacaré la chaqueta y
Cruzaré la calle de norte a sur
Cruzaré la calle de norte a sur
Que me sacaré la chaqueta y
El sol me dará en los ojos
tan fuerte
Miraré a la derecha
Me pondré la chaqueta
que me saqué
Me dará frío otra vez
A escribir lo mismo que ahora
Me sentaré sobre la misma banca
Y luego de regreso
Cruzaré la calle de norte a sur
Si pasado y futuro fuesen
simétricos podría por fin vivir
en el presente
~*vlib
OBRA;Silabario, Mancha(2008) Ambulancia(2010)
Vacaciones Domésticas(2019)
(Fuente: Marcelo Sepúlveda Ríos)
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