jueves, 12 de agosto de 2021

Marcela Parra Muñoz (Chile, 1982)

 


ANOTACIONES NEGATIVAS

 
primer amor
en el reverso de la mano
mientras espanta la borrachera
con palmetazos de lluvia.
Confunde a la luna con una bola
de espejos y se adueña de la pista,
desafiando bocinas de bicicletas
y de unos cuantos autos viejos,
que por más que lo intente
nunca la van a atropellar.
 
 
 

UNA MANCHA SE EVITA

 

El aceite en su envase
no es una mancha,
nadie acostumbra agregar
gotitas de cloro a la botella.
Un chorro cayendo tampoco
es una mancha
sólo al estrellarse comienza
el pánico.
 
Cuesta permitir que un desborde
se detenga, siendo niños
escribimos nuestro diario
atrapando la edad de los pétalos
entre las hojas.
 
Decimos no a la mancha
cayendo en el pantalón
porque una ralladura de oliva
no puede absorber el ADN
del lino y queda así
inmóvil
 
Sería como un descaro
de la naturaleza
en esta ciudad próspera
donde todo debe circular.
 
 
 

COMER CON PIJAMA

 

Antes de meterme a la ducha
camino con puros calzones
por la casa, a veces apagó
el celular por tres días
y esto resulta ser mi gran aventura,
como la vez que salí a comer
afuera con pijama,
o la tarde en que entre
con personal a la Iglesia
de los Sagrados Corazones
escuchando Nirvana a todo chancho.
A veces a pasear llorando,
con un cigarro le doy la vuelta
a la manzana
y me gusta que me vean llorando
porque a veces la gente me habla.
me dice cosas románticas como
"¿tanto lo amai?" o
"el señor me dijo que te ama"
y yo no sé si ese dios
el que me ama o es el recado
de algún otro cristiano,
Pero no me atrevo a preguntar
quién ese señor que
¿ tanto me ama?
 
 
 

FÁBULA DE LA DIVINA PROVIDENCIA Y UNA LATA DE JUREL

 

Abierta de cuajo y de piernas
abiertas de un tajo metálico
hijos muertos va pariendo
pariendo aunque más vale
por vómito que por parto.
 
Por parto más valdría
seguir pujando
por vómito abierto un cuajo
de tajo metálico.
 
Una vez he aceptado
ya ser cómplice de este daño
y esparcido en un segundo
el cementerio en el mantel.
 
Me distancio del encuentro
con la lata de jurel
por comer sobre una herida
y les digo, yo también poseo
mi tajo metálico.
 
Me vale más decirlo
y no descubran por la fuerza
que de fuerza yo he vivido
he fingido por la fuerza
la que arrastra objetos
a la hierba esas desmayadas, 
objetos de todo condón umbilical.
 
Me desvío y vuelvo a ratos
en aquello que se conserva
algo del bestiario del jurel
y las arvejas.
 
Pero por qué no mis manos
(por mi culpa)
por qué no mi regla
(porque sangro).
preguntaste cuando niña
¿por qué yo sangro?
si nunca me he pegado entremedio
ni en la nuca sólo en las rodillas
de ahí para abajo de las piernas
(por tu culpa, por tu culpa,
por mi vulva).
 
Apenas excomulgan los puños
o en el pecho
y el deseo castigando
en cómodas cuotas mensuales.
 
Eso y más me vale por vómito
que por parto pues tengo
el cuerpo desahuciado
en una lata de jurel.
 
 
 
(Fuente: Marcelo Sepúlveda Ríos)

 

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