jueves, 12 de agosto de 2021

Karmelo C. Iribarren (San Sebastián, España, 1959)

 

 

Ahora
que he dejado
el alcohol,

no veas
el cuidado
que tengo que tener
con los camareros
de mi barrio,

en cuanto se toman
dos tragos,
me cuentan mi vida.

 

 

Ritual sangriento

 

Dejo el periódico
sobra la barra.
Enciendo
un cigarrillo.
Tomo
el primer trago
de café.
Una calada,
y después
otra más fuerte.
Ya está.
Ya estoy en marcha
—me digo—,
ya puedo
hacerle frente
a esta locura.
Ahora,
a ver si hay suerte
y algo me llega
al corazón.

 

 

De copas con Cioran

 

Con los días contados,
chaval, así vivimos
todos. Esperando
a que nos tachen
de la lista. Distrayendo
la espera con tragos
y canciones. No hay más.
Puedes llorar o morirte
de risa. Como prefieras.
 

 

 

Lo que hay

 

Me estoy haciendo viejo,
he ahí un hecho
incuestionable,
una verdad absoluta
de la que se desprenden
circunstancias varias,
todas ellas adversas para mí.

Por ejemplo:
ya no puedo ir a ninguna parte
y decir que quiero llegar rápido,
ahora ya sé a dónde voy,
el tiempo no es un concepto abstracto
del que me pueda reír,
está aquí siempre, a mi lado,
como ese conocido incómodo
al que nos es imposible despistar.
La vida se lo va tragando todo,
la muerte se frota las manos,
y en el cielo, qué te voy a contar,
hace siglos que se acabaron las localidades.

En fin, para qué más.
Sin esperanza pero con
veinte euros,
me encamino hacia el próximo bar.

 

 

En el último bar

 

Y qué pasó
entonces.

Pasó una mujer.

Pero qué pasó.

Que era
de las que nunca
terminan
de pasar.

 

 

(Fuente: Mundomiznait.es)

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario