A Eunice Odio
la muerte de un amigo
los gajos de claveles se secaron antes de las doce
materia corruptible, eunice, ayúdanos, mándanos al
arcángel o llora con nosotros o mejor
enséñanos a cantar con rosamel que estamos ya
cerca de la montaña
te derramas de tus propios límites una explanada
incierta vulnerable imprecisa frágil
xochitl no, que no llegaste a tiempo cuando
florecieron los lagartos hubo uno que largó
la cola y eso que había aprendido a repararlas
me pongo a gritar: “malencuentro
entro entro entro eeentro”
¿hasta cuándo? ¿qué haces mientras las lavanderas
parecen ovejas negras desparramándose sobre los breñales del río?
Será que no te diste cuenta de tu
ausencia hasta la una
después del meridiano
(Fuente: Somari colectivo litarario)
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