LA CAMA PINTADA
Incluso cuando danzaba erguido
por los jardines del Nilo
construía Necrópolis.
Diez millones de células laboriosas
transportaban piedras por mi sangre
para levantar un blanco museo”.
Macabro, repugnante y terrible
es el alegato de huesos,
muslos y brazos mermados
en enjutas bolsas de carne
que cuelgan de un esqueleto
que sostuvo músculos, y grasa.
“Reposo en la cama pintada
consumiéndome, atento
al viaje que emprendo
para descansar sin dolor
en el palacio de las tinieblas,
mi cuerpo junto a tu cuerpo.
(Traducción Juan José Vélez Otero)
(Fuente: Círculo de poesía)
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