
LO QUE JULES RENARD VEÍA DESDE LA GLORIETTE, SU CASA EN CHAUMOT

I
Se callan y esconden; celan
su cautivo relámpago. Tengo miedo al relente de las palabras.
Son
temibles las palabras. Incomprensiblemente,
lo es también
su ausencia.
Conozco
frutos olvidados en alacenas profundas, delicadamente envuel-
tos en sombras que tiemblan si, c auteloso, se acerca un rumor
de sucesivo esparto.
Ayer
vi descender en la tarde grandes flores. Me parecieron
flores sangrientas. ¿Qué es esto?
Nada. No ocurre nada. Es
sólo una roja
incertidumbre.
Pero reflexionemos.
Ha de estar ya cercano el momento en que habré de atender a
mi particular agonía. Se hará conveniente olvidar los presagios,
acercar al instante una exquisita serenidad y cerrar
suavemente los ojos.
Sí, cerrar los ojos. Cerrarlos suavemente,
es la última
luz.
Antonio Gamoneda
Esta luz
Poesía reunida
Volumen 2 (1995, 2005-2019)
Galaxia Gutenberg
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)
Nos van a conocer por ser una cultura con pánico a la muerte y ansias de poder, que trató de abolir para unos pocos la precariedad y poco le importaron las penurias de la mayoría. Nos van a conocer por ser una cultura que enseñó e instó a acumular objetos, que dijo poco y nada sobre la calidad de vida de los otros (otra gente), de los perros y los ríos. El mundo, dirán ellos, es un bien de consumo. Dirán que a esta estructura la sostiene la política, y en efecto es así, y también van a decir que la política no es más que un dispositivo que regula lo que siente el corazón, y que en aquella época el corazón era una piedra dura llena de mezquindad.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg