Aparecí al costado de un caballo
en un bebedero del oeste, madre.
Estoy en el claroscuro de ese sueño
todavía, sin aclararme nada. Salvo
historias me digo, configuraciones
que habrán de ceder. A los lados
de cualquiera de nosotros se repite
esta imagen y hay una flor. Aunque
no hubiera querido sobre mi boca
poner flor. ¿Cuándo empezaron a
pasarme cosas presentes? Hasta en
el agua de los vasos oigo relinchos.
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