
CARNE
Un hombre con media res al hombro
cruza una calle bajo la lluvia.
El hombre, vestido de blanco,
doblado bajo la carne, trabaja;
concentra la fuerza de sus músculos vivos
en soportar el peso de la carne muerta.
Desde donde estoy, el hombre parece
uno de los ángeles que asoló Sodoma,
y la res que carga otro hombre
cuya carne será pasto del fuego.
Hombre y ángel, res y hombre
pueden confundirse, mirados desde aquí,
y uno puede pensar que ciertas escenas
son signos de un alfabeto oscuro.
Hombre y ángel, res y hombre
pueden confundirse.
La lluvia y la carne pueden confundirse,
también, en sus últimos gestos:
la lluvia
cae porque cae
***
CIERVOS
Durante la brama de otoño
los jóvenes ciervos luchan entre sí
pero los viejos machos son solitarios
como solitarios eran los místicos,
y mientras unos descienden de las montañas
a los bosques y valles para aparearse,
los otros se alejan a lugares elevados.
La poesía llega a veces con dificultad,
muy lentamente; con la misma lentitud
ascienden los viejos ciervos la montaña,
deteniéndose a menudo, inclinando
sus largos cuellos hacia la tierra
con tal humildad y sosiego que nadie
podría decir si rumian o rezan.
de "Música inconclusa. Obra poética reunida" (Salta el Pez Ediciones, 2025), de Diego Muzzio, en Círculo de Poesía. Revista Electrónica de Literatura. Reseña de Lucas Margarit.
Gracias, Alí Calderón.
***
(Fuente: Diego Roel)
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