miércoles, 15 de abril de 2026

Fernando Cabrita (Portugal, 1954)

 

 

PARÁBOLA OITAVA 

 


 

 

E que essa janela poderia ser a nossa a nossa a nossa


e também amei esses homens que morreram essas mulheres

que morreram

não porque o buscassem mas porque os mataram

não porque se quisessem mártires ou ícones mas porque

acreditaram num

mundo onde não minguasse justiça e pão

Foi-lhes esse para sempre um acto de amor e de amor

em vários actos

um acto de amor definitivo e cruel

sólido como vagas memórias de todos os futuros

também amei os que defenderam a sua Comuna

até nas paredes

de Père Lachaise

e os que viveram como ratos nas trincheiras de Kobani

para afastar fascismos

e derrubar santificados criminosos de todas as teocracias

carrascos em nome de deus

os que caíram sob as asas da Sombra para manter

a sacrossanta liberdade

para dizer alto o seu nome de dignidade escrito

os que defenderam as velhas jacqueries com um amor

de sangue e de luares

e voltaram a morrer na Carretera de La Muerte

sem conseguirem

chegar à vista de Almeria

e nas Termópilas frente às imensas multidões

e nos pavilhões gelados de Treblinka

os que enchem fossas nas largas campinas andaluzas

os que batalharam derredor Spartacus com as armas

do ânimo e da insubmissão

os que mesmo nas trevas proclamavam o seu amor

e o inventavam até

naquele muro arruinado por entre anúncios de aparelhos

de rádio

e detergentes

pois que

inventaram o amor com carácter de urgência.

E encontrá-los-emos onde houver uma flor rubra e essencial

onde estiver pousado sobre a porta o pássaro desconhecido

e admirável de

Daniel Filipe que também inventou o amor

quando

o escreveu nessa suprema elegia

e caminhou para sempre envolto numa cortina de música

porque

tudo poderia ser o amor pois não sabíamos apenas sabíamos

que

sempre existiria au bout du chagrin une

fenêtre ouverte

une fenêtre éclairée

e que essa janela poderia ser a nossa a nossa a nossa

e por isso a de toda a gente que o amor tocou para sempre




PARÁBOLA OCTAVA


Y que esta ventana pudiera ser nuestra, nuestra, nuestra

y también amé a esos hombres que murieron, a esas mujeres

que murieron

no porque lo buscaran, sino porque fueron asesinadas

no porque quisieran ser mártires o íconos, sino porque

creían en un

mundo donde la justicia y el pan nunca escaseaban

Esto fue siempre un acto de amor, y de amor

en muchos actos

un acto de amor definitivo y cruel

sólido como vagos recuerdos de todos los futuros

También amé a quienes defendieron su Comuna

incluso en los muros

junto al Padre Lachaise

y a quienes vivieron como ratas en las trincheras de Kobani

para repeler el fascismo

y para derrocar a los criminales santificados de todas las teocracias

verdugos en nombre de Dios

a quienes cayeron bajo las alas de la Sombra para mantener

la sacrosanta libertad

para proclamar a viva voz su nombre de dignidad escrito

a quienes defendieron las antiguas jacquerías con un amor

de sangre y de noches de luna

y murieron de nuevo en el Camino de la Muerte

sin lograr

llegar a ver Almería

y en las Termópilas ante las inmensas multitudes

y en los pabellones helados de Treblinka

los que llenan zanjas en las vastas llanuras andaluzas

los que lucharon alrededor de Espartaco con las armas

del espíritu y la insubordinación

los que incluso en la oscuridad proclamaron su amor

y lo inventaron hasta

en aquel muro en ruinas, entre anuncios de radios

y detergentes

porque ellos

inventaron el amor con urgencia.

Y los encontraremos dondequiera que haya una flor carmesí y esencial

donde el pájaro desconocido se posa en la puerta

y admirable

Daniel Filipe, quien también inventó el amor

cuando

lo escribió en esa elegía suprema

y caminó eternamente envuelto en una cortina de música

porque

todo podía ser amor, pues no lo sabíamos, solo sabíamos

que

siempre existiría al final del dolor una

ventana abierta

una ventana iluminada

y que esta ventana podía ser nuestra, nuestra, nuestra

y por lo tanto, de todos aquellos a quienes el amor tocó para siempre



Fernando Cabrita As Trinta Parábolas do Amor Imperecível. Colecção: On y va, Poesia. 2025

www.onyva.pt

 

(Fuente: Voces del extremo) 

 

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