La falta de compasión hacia uno mismo
también es una mutilación.
¿No será hora de que descanses?
Mostrá por fin humanidad:
quedate un rato con vos.
Que llegue la calma.
Sumergite en los libros.
No te apures a demostrarle nada a nadie.
Y no tengas miedo
de que te olviden.
Decirlo todo de inmediato
es castigarte a vos mismo.
Conformate con que
la sabia sombra de Karadag,
que sobrevivió a tantas eras,
acompañe tus largas noches
y traiga consigo
la suave sombra de Voloshin.
Si uno pasa la vida corriendo hacia algún lado
puede volverse medio loco.
Dejá que el silencio
pase despacio
por tu pelo.
Que bajo la simple luz de la luna
aparezcan
las revoluciones,
las guerras,
el arte,
vos mismo.
Y es hermosa la fatiga
parecida a morirse
porque está lejos de la verdadera muerte.
Y es hermoso el vacío de garabatear papel
porque la mano todavía no se quedó
para siempre inmóvil.
El dolor también es hermoso
cuando no es el último dolor.
Y es hermoso que
no hayas nacido
para una felicidad vulgar.
Y es hermoso
algún mar medio salado,
diluido por la lluvia…
En los deseos hay un peligro:
desear demasiado.
Está bien no desear nada,
aunque sea por un tiempo,
posponer la prisa.
Y la tristeza está bien,
al fin y al cabo eso es sentir.
La soledad es un milagro.
Significa que estás vivo.
Traducción de Natalia Litvinova
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