domingo, 8 de marzo de 2026

Carmen Ollé (Lima, Perú, 1947)

 

 

 

 

 

MINA Y EL CONDE DRÁCULA 

 

             La noche es larga, la droga amarga
             Mikel Erentxun
 
 
Doce de la noche y son ya tres vasos de vodka.
El africano que sirve los tragos me detiene junto al baño
Y me da un beso en los labios,
Mi voluntad marca cero kilómetros,
Me dejo y no protesto.
A esa hora cualquier beso tiene el sabor
De lo no habido en el tiempo
Me imagino estar sentada en el desierto.
Estar sentada únicamente,
La gente del bar bebe sin piedad.
Una mujer de treinta años saluda a mi vecino de mesa.
 
Cierta vez me puse a llorar en un rincón de la sala
Cuando tenía quince años, había perdido a Dios
Y perseguía a un sacristán,
Mi platonismo era sincero…
Ahora detesto que no me salgan las cosas
Como quiero.
 
A mi lado, Mina es el placer, lo intento otra vez y otra vez,
Ella sucumbe porque no espera nada de la vida
Y yo le enseño a ser sutil
A arrancar a cien por hora en su viejo automóvil.
Ama tus caderas en las que yazgo al fin como
En una cálida bahía bajo el sol, le digo,
Y yo que detestaba el sol también las amo.
Ahora la voluptuosidad es algo nuevo para ella,
La culebra avanza toda la noche silbando mi nombre…
Y el veneno de los celos la hace más bella.
Desde que sabe qué es esto, esto la atrae para bien
O par mal, como el vodka,
Sus ojos de ternera ya no languidecen
Rabian de celo y hambre como los de un jaguar
Y corre en su viejo automóvil a cien por hora arrollando
A los espantapájaros que golpean el capó como si fuéramos
La peste, ella y yo, bendita peste en la que ella
Mi Señor, admite…
No pienses en Brooke Shields, le susurro al oído.
Doce de la noche en el bar,
Ni en Madonna
Cuando ríes pareces una adolescente en su uniforme azul,
Y boina azul y blusa blanca almidonada…
Sólo eso importa, ¿sabes? Sólo eso.
 
 
(Fuente: Lab De Poesía) 
 

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