TRANSGRESIÓN
Yo, que vi lo innombrable:
la belleza prohibida
a la torpe codicia
de los ojos mortales,
y oí el canto
primero del pájaro,
elevándose tenue,
como un rastro de humo,
antes de amanecer.
Yo, que herida, estreché
bajo un cielo de furia y estrellas,
en abrazo mortal, al rojo arcángel
guía y guardián del bárbaro camino.
Yo, que fui sometida
a la brillante lengua
de la hoguera
y nací en una aurora
de inocente ceniza:
con el pie en el estribo,
y el rostro contra el viento,
reclamo, para el viaje,
el pan y la palabra.
.
De: «𝘐𝘯𝘰𝘤𝘦𝘯𝘵𝘦 𝘤𝘦𝘯𝘪𝘻𝘢» (2016)
Gloria Díez Fernández es una poeta española
(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)
No hay comentarios:
Publicar un comentario