XXXVII
La bahía se tiñe con esdrújulas de hierro
al borde del acantilado / cae la noche
parejas caminan persistentes / metalúrgicas / enardecidas
enfilan los días hacia algún noviembre horizontal
despiertan con desnudos monosílabos
sus bocas pintan paisajes en el aire /
buscan consuelo estacional / cuando llegue la hora del adiós
y las nubes tristes deserten de su memoria.
Pezones de novias desfilan gloriosos, volcánicos
dibujan elípticos, lascivos grafitis en paredes
en cada esquina inundada / en cada giro infantil de la brisa
en cada pliegue oblicuo de un beso.
Cierro los ojos / curvada la espina /
desciendo al plano de las sombras /
donde los peces se esconden oceánicos.
Incendiado / volteo para verte en escuadra
dorsal tu luna de marfil se acuesta
recuerda, el mar será apenas un mosaico azul distante
cuando extrañe mañana tu piel de arcilla cocida
tu falda pedernal floreada / tu perfecto cero en conducta.
(Fuente: Revista La Hormiga)
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