Poema III
Larga ha sido la noche.
En su círculo cada círculo era fuego,
cada uno se consumía en su propia llama.
He pensado también otros pensamientos
y he sabido apartarme del fuego devorador.
Nada se abría sino a otras salidas
toda abertura daba a algo más abierto
hasta que todo en torno era sólo circular,
mas también porque mis ojos tienen un límite
y más allá de allá nada se veía.
En el propio aire que vibraba
tocado, allá en su pie de oxígeno,
mis miradas se incendiaban
y el horizonte era un círculo de fuego a mi alrededor.
Las constelaciones derivaban hacia el mar
Y todo caía en su seno profundo
Y también la noche se hundía en él.
(Fuente: Henderson Espinosa)
No hay comentarios:
Publicar un comentario