
La única democracia en Medio Oriente
Váyanse de su casa de inmediato.
No digan que es su hogar.
Es nuestro hogar, no el suyo.
Así lo exige la seguridad.
Siempre seguridad.
Nuestra seguridad.
No hay nada para ustedes, déjense de pedidos.
Quédense por ahí, cerca de esos escombros,
ese lugar es suyo. Los jóvenes, que vengan con nosotros.
Quizá no vean de nuevo a sus familias.
Ni despedirse, ni abrazarse: nada.
Hemos sufrido tanto
y eso es culpa de todos
pero sólo podemos desquitarnos con ustedes.
No vengan con problemas.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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