domingo, 7 de abril de 2024

Mariano Rolando Andrade (Buenos Aires, 1973)

 

Luisa Futoransky sueña la muerte de Ezra Pound 
 
 

Descendíamos en aquel barco
estancado en el río que ya no respira
nuestro río
ese llano remoto de la memoria
un país líquido
de un tiempo en el que se oculta
la última tarde que vi a Luisa Futoransky
la gran Luisa Futoransky
la indestructible Luisa Futoransky
la que se negó a rechazar el verso
la que tuvo a la parca enfrente sin máscara
y eligió no huir
Luisa Futoransky en una mesa de un bar de París
nuestro bar
dormida
o quizás con los ojos cerrados apenas
esperando
esperando, pensando o soñando ya
en la hora quieta de la ciudad
nuestra ciudad
lejos de este río y lejos del día de su sueño
en el que una góndola atraviesa la laguna
desde la basílica de San Giorgio Maggiore
rumbo a la isla de San Michele
para enterrar el cuerpo exhausto del viejo Ezra Pound
el gran Ezra Pound
el indestructible Ezra Pound
el que erigió una torre de babel infinita
el que fue fascista y traidor a la patria
el que se sentó trece años en un psiquiátrico
y eligió no huir
Ezra Pound junto a un canal de Venecia
con su bastón y su gabán
su gorro nepalí
caminando en la niebla hacia el último farol
inmenso de la Punta della Dogana
“Nothing counts save the quality of the affection”
lo único que cuenta es la calidad del cariño
me dijo Luisa Futoransky una tarde en París
cuando me regaló su ejemplar en italiano
de los Cantos pisanos de Pound
comprado en Roma en otra vida
mucho antes de aquella última vez
mucho antes del sueño
en el que Ezra Pound la observa
de pie en la Fondamenta delle Zattere
en la espesa niebla serenissima
y la invita a caminar junto al canal de la Giudecca
cerca de su casa
el escondite
el refugio
del hombre condenado al ostracismo
el poeta más grande de su época
el bíblico el fascista el traidor
que lleva a Luisa Futoransky a tomar un tren
porque se muere y Luisa Futoransky quiere verlo
antes que la góndola cruce la laguna hacia San Michele
en un día de noviembre de 1972
un día en el que yo no había nacido aún
pero en el que Luisa había tenido ya
este mismo sueño que sueña ahora
sentada en la mesa de un bar en París
cincuenta años más tarde
mientras espera
o piensa
en su caminata a la estación de Termini
en la boletería y en el primer tren a Venecia
donde Ezra Pound se extingue
donde la poesía se extingue
junto a toda una época
junto a todos los sueños de poesía
que soñó Luisa Futoransky
en el llano remoto de la memoria
junto al río que ya no respira
nuestro río
en las calles derramadas de juventud
de la ciudad de un país líquido
nuestra ciudad
nuestro país
lejos de París
lejos de Venecia
lejos de la muerte de Ezra Pound
lejos del sueño que sueña
Luisa Futoransky en un bar de París
o en una habitación en Roma
el sueño de la muerte de Ezra Pound
o el sueño quizás de su propia muerte
con los ojos cerrados apenas
o dormida
o las dos cosas
 
Puede ser una imagen de barco y campanario



 

No hay comentarios:

Publicar un comentario