LIRIOS BLANCOS
LIRIOS BLANCOS
IGUAL que un hombre y una mujer
como un lecho de estrellas,
se demoran ellos en la tarde de estío,
aquí, y la llenan de frío
con su terror: todo
podría terminar pues todo tiende
a la devastación. Todo, todo
puede perderse, a través del aire perfumado
donde inútiles columnas se levantan
y más allá se agita un mar de amapolas.
Calla, amor mío. No me importa
cuántos veranos tenga que vivir para volver;
este verano hemos entrado en la eternidad.
Siento tus dos manos
enterrarme para liberar su esplendor.
…
Traducción de Eduardo Chirinos
(Fuente: Alan La Veglia)
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