La construcción del rascacielos
El obrero siderúrgico arriba de la viga aprendió a no mirar para abajo, y hace su trabajo y hay palabras que hemos aprendido a no mirar, a no mirar qué hay debajo en busca de sustancia. Pero estamos al borde del vértigo. Hay palabras que no significan nada, pero hay algo significativo. No una declaración, que es de verdad, sino una cosa que es. Es la tarea del poeta, “soportar las cosas de este mundo y expresarlas y expresarse”. El árbol que crece en la vereda tiene un poco de vida, brotecitos verdes en el cultivo de la calle. Miramos hacia atrás trescientos años y vemos un terreno sin construir. Y nos da vértigo.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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