miércoles, 10 de abril de 2024

Fernando António Nogueira Pessoa (Portugal, 1888 - 1935)

 

INSOMNIO

 

 
No duermo, ni espero dormir.
Ni en la muerte espero dormir.
 
Me espera un insomnio de la largura de los astros,
y un bostezo inútil de la extensión del mundo.
 
No duermo; no puedo leer cuando despierto de noche,
no puedo escribir cuando despierto de noche,
no puedo pensar cuando despierto de noche
–¡Dios mío, ni soñar puedo cuando despierto de noche!–.
 
¡Ah, el opio de ser otra persona cualquiera!
 
No duermo, yazco, cadáver despierto, sintiendo,
Y mi sentimiento es un pensamiento vacío.
Pasan por mí, trastornadas, cosas que me sucedieron
–todas aquellas de las que me arrepiento y culpo–;
pasan por mí, trastornadas, cosas que no me sucedieron
–todas aquellas de las que me arrepiento y culpo–;
pasan por mí, trastornadas, cosas que no son nada,
e incluso por ésas me arrepiento, me culpo y no duermo.
 
No tengo fuerzas para tener la energía para encender un cigarro.
Observo la pared frontera de mi cuarto como si fuese el universo.
Allá fuera está el silencio de esa cosa toda.
Un gran silencio atemorizante en otra ocasión cualquiera,
en otra ocasión cualquiera en que yo pudiera sentir.
 
Estoy escribiendo versos realmente simpáticos
–versos diciendo que no tengo nada que decir,
versos que insisten en decir eso,
versos, versos, versos, versos, versos–...
Tantos versos...
¡Y la verdad toda, y la vida toda fuera de ellos y de mí!
 
Tengo sueño, no duermo, siento y no sé en qué sentir.
Soy una sensación sin persona correspondiente,
una abstracción de autoconsciencia sin de qué,
salvo lo necesario para sentir consciencia,
salvo –vaya a saber salvo qué...
 
No duermo. No duermo. No duermo.
¡Qué gran sueño en toda la cabeza y encima de los ojos y en el alma!
¡Qué gran sueño en todo salvo en el poder dormir!
 
¡Oh madrugada, tardas tanto... Ven...
Ven, inútilmente,
a traerme otro día igual a éste, que será seguido por una noche igual a ésta...
 
Ven a traerme la alegría de esta esperanza triste,
porque siempre eres alegre, y siempre traes esperanzas,
según la vieja literatura de las de las sensaciones.
 
Ven, trae la esperanza, ven, trae la esperanza.
Mi cansancio entra dentro del colchón.
Me duele la espalda por no estar acostado de lado.
 
Si estuviera acostado de lado me dolería la espalda por estar acostado de lado.
¡Ven, madrugada, llega!
 
¿Qué hora es? No lo sé.
No tengo energía para extender una mano hasta el reloj,
no tengo energía para nada, para nada más...
Solo para estos versos, escritos al día siguiente.
 
Sí, escritos al día siguiente.
Todos los versos son siempre escritos al día siguiente.
Noche absoluta, sosiego absoluto, allá fuera.
Paz en toda la Naturaleza.
La Humanidad reposa y olvida sus amarguras.
Exactamente.
La Humanidad olvida sus alegrías y amarguras,
se acostumbra decir esto.
La Humanidad olvida, sí, la Humanidad olvida,
pero incluso despierta la Humanidad olvida.
Exactamente, pero no duermo.


(Fuente: Gloria Alicia Rubio)

 

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