REQUERIMIENTO
Se demora el jacarandá
en una ascesis de leño erguido
ya entrado noviembre.
Como si un otro yo suyo dijere:
“así obraría un árbol
a punto de morir: yermo
en el vértigo de lo feraz”.
Mas para revelarse, después,
sutilmente fragante,
como el Linneo guaraní
lo describiera; expresando
una y otra vez, esa flor
lila, invisible.
Y su mortaja fuera excusa,
o quizás el fin verdadero,
desbaratado por el piar,
el musgo, los llamados
que recibe un árbol
para decir vascularmente
desde infinitos poros:
Sí.
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WEN 文
En lo profundo de una flor
fosilizada en ámbar
hallaron un gorgojo.
Cuarenta millones de años
llevaba metaforizando.
Con su pico de bandurria
o médico medieval
¿qué secreto busca
tan adentro en las corolas
o en la cáscara del cereal?
Como las vetas en piedra o madera,
el paso de aves en arena
o el dibujo de los caparazones,
rasgos con que el tiempo
se vuelve literal
y se inscribe a sí mismo,
que se añada esta acepción
al caracter wen:
este bloque de resina al trasluz,
junto a las constelaciones,
y también mi vida:
el bordado de silencio y voz,
el surco circular
cada vez más trabajoso
en el tejido ambarino que se espesa.
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EPIFANÍA
Hermosa dribleas
los autos varados
en canicular estasis.
Cada giro leve
te asoma a la nada,
pero tu bici emerge,
vuelve al ser, que esplende
con fruición de duraznos.
(Fuente: Gilgamesh: POESÍA Y POÉTICAS & Alejandra Boero)
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