Corderos
Todos los días me despierto pensando
en escribir sencillamente,
como quien pone a hervir una manzana
en un una ollita,
un poema que explique qué está pasando afuera.
Me digo: la poesía no está
obligada a esclarecer
por qué se muere de un invierno tan lento
en una tierra de lombrices
profundas ni a consentir la idea
de que puertas adentro estamos bien.
El aire se está volviendo irrespirable
aunque pronto lo entibie el cambio de estación
y falta un tiempo difícil de medir
para entender si se espera de nosotros
una prueba de amor
que exige ofrecerse a los lobos
por el cuello.
(Fuente: Poesía de Necesidad y Urgencia)
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