CONCIENCIA CON CUERPO
CONCIENCIA CON CUERPO
Esa sed tiene garganta,
ese olor tiene jazmín,
ese agujero tiene nicho,
y la vida me tiene a mí.
Ese pliegue tiene coraza,
ese amor tiene insistir,
ese cansancio tiene hombre
y la vida me tiene a mí.
Esa uña tiene dedo,
esa injusticia tiene sanedrín,
ese arrebol tiene torbellino,
y la vida me tiene a mí.
Desamparada ráfaga de niebla, ¿quieres dejarte de vivir?
¿Con musgo de ceniza y soledad
vas a engendrarme otra vez a mí?
Esa fragua tiene limosna,
esa amargura tiene cenit,
esa sangre tiene vena,
y la vida me tiene a mí.
Ese palor tiene mejilla,
esa violencia tiene reptil,
esa carcoma tiene dormitorio,
y la vida me tiene a mí.
Esa poda tiene cerrojo,
ese cuajo tiene cerviz,
ese barrote tiene celda,
y la vida me tiene a mí.
Rebulle, asáltate, culpable fardo, ¿quieres dejarte de vivir?
Con este hijo de poesía
voy a engendrarme otra vez a mí.
Esa penumbra tiene estrella,
esa miseria tiene meretriz,
ese alborozo tiene alero,
y la vida me tiene a mí.
Esa crueldad tiene capullo,
ese baladro tiene mastín,
ese vómito tiene cielo,
y la vida me tiene a mí.
Esa esperanza tiene arena,
esa fijeza tiene cicatriz,
ese silencio tiene mortaja,
y la vida me tiene a mí.
Horizonte de la penuria,
tienes la fuente del gemir;
gemir, tienes a la vida;
vida, me tienes a mí.
Y yo tengo la luz de un día,
un claro día que viví:
la placidez hiló su espuma:
en la espuma me sumergí.
¡Y yo tengo la luz de un día!
(Fuente: Marcelo Sepúlveda Ríos)
No hay comentarios:
Publicar un comentario