martes, 6 de febrero de 2024

Thomas Stearns Eliot (EEUU, 1888 - 1965)

 

East Coker II

Thomas Stearns Eliot - East Coker II

 

Versión: Isaías Garde


¿Qué es lo que hace el tardío noviembre

Con la turbación de la primavera

Y con las criaturas del ardor del verano

Y con las campanillas del invierno retorcidas bajo los pies

Y con las malvas que apuntan demasiado alto

Del rojo al gris para venirse abajo

Rosas tardías llenas de nieve temprana?

Retumba el trueno entre estrellas rodantes

Que simulan carros triunfales

Desplegados en guerras consteladas

El Escorpión combate contra el sol

Hasta que el sol y la luna caen

Lloran los cometas y las Leónidas vuelan

A la caza de los Cielos y las planicies

Giran en un vórtice que llevará

Al mundo hacia ese fuego destructor

Que arde antes de que reine la capa de hielo.


Esa fue una manera de expresarlo -no muy satisfactoria:

Un estudio perifrástico en un estilo poético gastado,

Que nos mantiene en la lucha intolerable

Con las palabras y sus significados. La poesía no importa.

No era (y empezamos de nuevo) lo que uno esperaba.

¿Cuál sería el valor de la tan buscada.

De la tan anhelada calma, la serenidad otoñal

Y la sabiduría de la edad? ¿Nos habrán engañado,

O se habrán engañado a sí mismos, los viejos de voz apacible,

Legándonos un simple boleto de engaño?

La serenidad no más que un deliberado letargo,

La sabiduría no más que un conocimiento de secretos muertos

Inútiles en la oscuridad hacia la cual miraron

O de la cual apartaron los ojos. Hay, nos parece,

Como mucho, solo un valor acotado.

En el conocimiento derivado de la experiencia.

El conocimiento impone un esquema y falsea,

Ya que el esquema es nuevo a cada momento

Y cada momento es una nueva e impactante

Valoración de todo lo que hemos sido. Sólo nos desengañamos

De aquello que, engañando, ya no puede dañar.

En el medio, y no solo en el medio del camino,

Sino en todo el camino, en un bosque oscuro, en una zarza,

Al borde de un precipicio, donde no es seguro apoyar el pie,

Y amenazados por monstruos, por luces malas,

Nos exponemos al hechizo. No quiero oír

Hablar de la sabiduría de los viejos, sino de su locura,

De su miedo al miedo, de su frenesí, de su miedo a estar poseídos,

O a pertenecer a otro, o a otros, o a Dios.

La única sabiduría que podríamos alcanzar

Es la sabiduría de la humildad: la humildad es infinita.


Las casas ya están todas bajo el mar.


Los bailarines ya están todos bajo la colina.


II


What is the late November doing

With the disturbance of the spring

And creatures of the summer heat,

And snowdrops writhing under feet

And hollyhocks that aim too high

Red into grey and tumble down

Late roses filled with early snow?

Thunder rolled by the rolling stars

Simulates triumphal cars

Deployed in constellated wars

Scorpion fights against the Sun

Until the Sun and Moon go down

Comets weep and Leonids fly

Hunt the heavens and the plains

Whirled in a vortex that shall bring

The world to that destructive fire

Which burns before the ice-cap reigns.


       That was a way of putting it - not very satisfactory:

A periphrastic study in a worn-out poetical fashion,

Leaving one still with the intolerable wrestle

With words and meanings. The poetry does not matter.

It was not (to start again) what one had expected.

What was to be the value of the long looked forward to,

Long hoped for calm, the autumnal serenity

And the wisdom of age? Had they deceived us,

Or deceived themselves, the quiet-voiced elders,

Bequeathing us merely a receipt for deceit?

The serenity only a deliberate hebetude,

The wisdom only the knowledge of dead secrets

Useless in the darkness into which they peered

Or from which they turned their eyes. There is, it seems to us,

At best, only a limited value

In the knowledge derived from experience.

The knowledge inposes a pattern, and falsifies,

For the pattern is new in every moment

And every moment is a new and shocking

Valuation of all we have been. We are only undeceived

Of that which, deceiving, could no longer harm.

In the middle, not only in the middle of the way

but all the way, in a dark wood, in a bramble,

On the edge of a grimpen, where is no secure foothold,

And menaced by monsters, fancy lights,

Risking enchantment. Do not let me hear

Of the wisdom of old men, but rahter of their folly,

Their fear of fear and frenzy, their fear of possession,

Of belonging to another, or to others, or to God.

The only wisdom we can hope to acquire

Is the wisdom of humility: humility is endless.


The houses are all gone under the sea.


The dancers are all gone under the hill.

 

(Fuente: Isaías Garde - Zoon phonanta)

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario