Una canción con parecidos
Un hombre tenía una bolsa de arpillera, a la que le decía su forrito…
Pero después le pareció que sería más apropiado decirle su forrito a la funda de la almohada.
Ah, pero ¿acaso su sombrero tirolés no era su forrito más auténtico?
Pero después se imaginó la indignación de tanta gente de nariz parada si no les decía
forritos a todos sus forritos.
No importa, pensó, tengo demasiados, los parecidos demasiado amplios.
Un hombre debe consagrarse a una única forrez, hacer oídos sordos a las narices
paradas. De lo contrario, podría forrear al mundo entero, si hiciera suyo todo parecido.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
No hay comentarios:
Publicar un comentario