Deja pasar al Ángel de la Cólera.
Deja que llegue el fin.
Guerra, estupidez y miedo son poderosos.
Somos solamente niños. ¡A la cama! ¡A la cama!
¡A jugar al reparo!
*
"El séptimo sello" de Ingmar Bergman
(...)
¡... Hay tanto sufrimiento!
¿Qué puede protegernos
del vacío, el llanto desamparado,
la total dependencia, el vértigo?
¿Por qué llegan tantos a los márgenes del amor
sólo para quedar varados allí?
El segundo rostro de Cristo, su
mal, su Otro extenuado, dolor y pecado.
¡Cristo, qué contagio!
¡Qué hedor difunde en torno
de nuestra edad! ¡Es nuestra edad!
Y la furia de la tormenta está afuera.
La perversa estupidez de los hombres de estado reina.
Los viejos caballeros corren a través de los bosques
gritando: ¡el viento! ¡el viento!
Ahora el negro horror vuelve nuevamente.
Y yo me arrojaré por tierra
como el payaso del Séptimo Sello de Bergman,
encogido como si durmiera con la mujer y el hijo,
oculto en el carro bajo la tempestad.
Deja pasar al Ángel de la Cólera.
Deja que llegue el fin.
Guerra, estupidez y miedo son poderosos.
Somos solamente niños. ¡A la cama! ¡A la cama!
¡A jugar al reparo!
A arrojarnos por tierra
indefensos, en la felicidad,
en una edad nuestra, en
nuestros propios días.
Allí donde la Peste ruge,
donde van los vacíos caballeros del horror.
/
En: Blog Jorge Aulicino
https://campodemaniobras.blogspot.com/.../robert-duncan...
Imagen: Filmación del Séptimo Sello en Filmstaden (1957)
(Fuente: Alicia Silva Rey)
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