TESTIMONIO
Los peces nadan en la pecera con los ojos abiertos
como los muertos
con la boca abierta no por asombro
Ahora se deslizan en el infierno estrecho de vidrio transparente, condenados de por vida al encierro.
Por el vidrio de aumento ven a los seres deformes
que los tomaron prisioneros
que van y vienen
que se paran o se sientan o se duermen
y abren la boca y emiten palabras
condenados de por vida a encerrarse en el aire.
(Fuente: Daniel Freidemberg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario