Poema para el hombre del fin du monde
I
I(Jack Gilbert)
Al principio
había seis dragones marrones
que se llamaban
Sal, Sal, Sal, Sal,
Bafflebar
y Kenneth Rexroth.
II
Lo eran todo y eran idénticos y sin forma.
Como lo eran todo, vivían, por necesidad,
uno adentro del otro.
Como no tenían forma eran, por necesidad,
aburridos.
III
Entonces el cuarto dragón,
que se llamaba Sal,
se murió,
o se aburrió
y paró.
Entonces llegó al mundo la angustia.
IV
Lo cual le molestó tanto al primer dragón
que hizo un ovillo con el cuerpo para hacer lugar
y lo llenó de olmos
y de paradiclorobenceno
y de lunas
y de peces llamados humuhumunukunukuapua’a.
V
Pero nada conservaba la frescura.
Los olmos aburrían al invierno.
Las lunas se hundían sin parar.
Los humuhumunukunukuapua’a flotaban panza arriba en la pecera.
Y el olor del paradiclorobenceno no se iba nunca.
VI
Así que el segundo dragón y el sexto
decidieron ayudar.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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